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sábado, 17 de diciembre de 2011

Welcome to Twitterland

Hace unos días tuve un inconveniente mientras trataba de subir una noticia al Twitter. Me quedé sin espacio.

Sucede que este medio de comunicación (así lo llamo yo) permite solo realizar publicaciones que no superen los 140 caracteres, lo que significa un problema si se lo quiere usar para informar de hechos complejos. Para que se hagan una idea, en estas pocas líneas que escribí ya superé largamente los 300 caracteres.

En mi caso utilizo el Twitter para subir noticias breves, como “Uruguay ya no integra la lista gris de la OCDE. Falta ver si se firma o no el acuerdo de intercambio de información con Argentina” (129) o “Mañana paran los médicos tanto del sector privado como del público. Denuncian incumplimiento de los convenios colectivos” (120). 

Este nuevo modo de difundir información puede ser muy útil (acceso rápido y sin vueltas a la noticia), pero también puede ser un gran enemigo. Usemos los dos ejemplos del párrafo anterior. En el primer twitt (así se le llama en la jerga) lo primero que podrían preguntar es sobre la “lista gris”. ¿Qué es? ¿Quiénes la definen? ¿Por qué Uruguay la integraba y qué significa que ya no la integre? ¿Y Argentina qué tiene que ver con todo esto?

Lo mismo en el segundo twitt. ¿“Incumplimiento de los convenios colectivos”? ¿Quiénes incumplieron los convenios? ¿Qué parte de esos convenios incumplieron? ¿Es necesario que paren los médicos? Son preguntas que surgen a golpe de vista si razonamos mínimamente lo que leemos. Algunos medios de comunicación como el diario El País o Montevideo Portal publican información en su Twitter pero le agregan un link que lleva al lector a otra página web donde puede leer un artículo más completo, donde se contestan –seguramente– todas las preguntas. El tema es que ahí ya no estamos en Twitter, sino en la web de El País o Montevideo Portal. Cambió el medio de comunicación, cambió el formato, cambió el mensaje.

Esa es mi inquietud: ¿cuánto modifica el contenido este contenedor? ¿El paro médico o la lista gris de la OCDE serán lo mismo publicado en mi Twitter que en cualquier sitio web de noticias o, incluso, en otro medio de prensa? Podríamos estimar que sí. Podríamos. Pero en mi twitt lo que importa es el paro médico, saber que mañana no habrá doctores para atenderme y listo. El lector es fugaz, entra, lee, se entera y sabe que mañana no perderá su tiempo en una sala con olor a productos desinfectantes. Sin embargo, en un extenso artículo de prensa, donde la información es desarrollada de otra manera, donde el lector se predispone –ya sea frente a su computadora o frente al diario– con otra actitud, la información puede ser procesada en profundidad, con más claridad y de manera más cercana a los hechos concretos. Noten que dije “más cercana”, y no dije “tal cual son los hechos concretos”.

Con este análisis no pretendo descalificar al Twitter como medio para difundir noticias. Pero lo que es claro es que si en el pasaje de información de un medio a otro se pierde (o modifica) el mensaje inicial –por ejemplo cuando un periodista tiene datos y los publica para que el lector se entere de ellos–, en el caso del Twitter eso se ve agravado. Los 140 caracteres resultan ser los inquisidores de la información.

En ese sentido, el periodismo que pretenda aferrarse a las nuevas tecnologías para no desaparecer tendrá que rever sus estrategias comunicacionales para no dejar que esta nueva "inquisición informativa" determine la pérdida absoluta del mensaje inicial. ¡Vaya tarea!

sábado, 26 de noviembre de 2011

"Viru viru" tu madrina

Ministro de Educación Ricardo Ehrlich - presidente José Mujica
Es una lucha interminable. ¿Ciencias “duras” o ciencias “blandas”? Esta distinción no me atrae mucho: la considero anticuada. Sin embargo, ahí está, en nuestra sociedad, tambaleando y molestando a todos aquellos que quieren estudiar una ciencia social sin saber si eso estará bien o mal.

La educación recorre la agenda mediática hace varios meses. Es en ese contexto que se escuchan voces fenomenales hablando sobre el tema, pero también se escuchan desastres académicos, por así llamarlos.

El pasado miércoles 23 el diario Últimas Noticias dio cuenta de buena parte del discurso que dio el presidente José Mujica en el Foro de Innovación de las Américas en el Laboratorio Tecnológico del Uruguay.  Allí el presidente dijo: “así como somos afectos a las letras y a todo lo que es ‘viru viru’, poco afecto le hemos tenido a las matemáticas, a la física y a la química”. 

Esta no es la primera vez que Mujica se refiere a las ciencias humanas con un tono tan despectivo. A inicios de marzo de 2010, cuando asumieron las autoridades de la educación del actual gobierno, el presidente destacó en su discurso la necesidad de fortalecer el desarrollo de las disciplinas científicas y reclamó que no se le siga dando “bombo” a “un país de ‘viru viru’”, en referencia a las humanidades. “No se puede sacrificar oleadas de jóvenes que inocentemente van a estudiar Ciencias de la Comunicación. No se puede construir algo sólido si no se hace en derredor de las matemáticas y las ciencias”, afirmó el primer mandatario.

Estas dos declaraciones de Mujica no solo no fueron felices, sino que desbordaron ignorancia. Podría hablar de la gran importancia que tienen las ciencias sociales para la humanidad, pero eso sería entrar en una discusión epistemológica que no está dentro del objetivo general del presente artículo (la idea no es hacer pelear a la matemáticas contra la filosofía). Prefiero detenerme en la tremenda situación que implica que un país tenga un presidente que, no solo critica a las “letras” como área de estudio, sino que las insulta. Por si no quedó claro, el hecho de que Mujica se refiera a las humanidades como el “viru viru” de la educación, es un escupitajo a las Teorías de la Interpretación de Umberto Eco, a los análisis antropológicos de Claude Lévis-Strauss o por qué no también, a los estudios de historiadores como José Pedro Barrán o la tan destacada Ana Frega.

Quizá suene un poco dramática mi opinión, pero recuerden que se le cuestionó al director General del Ministerio de Educación y Cultura, Pablo Álvarez, por difundir un video de una directora retando a un grupo de estudiantes, sin tener en cuenta que él no es un ciudadano común, sino que es una figura relevante de la educación y que no puede manifestar su opinión en esos temas sin que ello tenga consecuencias. En ese sentido, también Mujica debería tener presente su cargo antes de opinar y de escupir lo primero que le viene a su cabeza, y mucho más en temas vinculados a la educación.

El presidente no debería olvidar que si a los jóvenes que ingresan al mundo universitario no les atrae la matemática o la química no es culpa de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación o de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. El problema está antes, en Primaria y Secundaria.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Se van a examen

Cuando todos esperaban que a esta altura del año comience la “bajada” (como define el programa radial “Justicia Infinita” a esta época), cuando todos piensan en las costas de Uruguay, cuando la mayor preocupación del montevideano promedio es saber si se puede coordinar la licencia con el resto de la familia o con los “amigos de verano”, cuando ya se palpita el calor, no me queda más que bajarlos a tierra y contarles todo lo que pasa en este bendito país. Bueno, todo no. No tengo tiempo ni espacio (ni tanta información) para acaparar la totalidad de hechos que hacen al Uruguay. Por eso les propongo atender un tema de interés general y del que no podemos ser ajenos.

¿Maleducados o mal aprendidos?

“Educación”, señores. Eso es de lo que más se habla en estos tiempos. ¡Enhorabuena! Bienvenida sea la discusión. Repasemos entonces este asunto: en uno de los primeros discursos de José Mujica como presidente de Uruguay, el mandatario prometió “educación, educación y educación”. Esa tríada daba para pensar que el gobierno se iba a ocupar de la educación, ¿no?

El Poder Ejecutivo se levantó una mañana y se enteró que las pruebas PISA habían dejado al descubierto algunos problemas educativos que debían ser atendidos de inmediato. Oposición va, oficialismo viene, al tiempo se reunían para ver cómo lo solucionaban. Meses después, la directora más famosa del Uruguay, Graciela Bianchi, anunció que tenía pensado tomar medidas con el plan de estudios del Liceo Bauzá, independientemente de lo que el Consejo de Educación Secundaria (CES) dispusiera. Algunos la apoyaron y otros la criticaron, pero a ella poco le importó.

También se supo que desde la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República se reclamó al CES que los estudiantes que recién ingresaban a la educación terciaria “científica” no podían pasar las pruebas que la Facultad les ponía a principio de año. Otro dolor de cabeza para las autoridades.

Silencio, gente en obra

Mientras todo esto ocurría, el nacionalista Daniel Corbo, integrante por la oposición del Consejo Directivo Central (CODICEN) de la Administración Nacional Pública (ANEP) redactaba un nuevo programa educativo denominado “Promejora”. Este plan, en breves líneas, permite a los liceos que suscriban a él (no es obligatorio) realizar modificaciones a su plan de estudio durante un año mientras son sometidos a una estricta evaluación de la ANEP. La idea es visualizar de dónde y hasta dónde van los centros con los cambios que propongan. Todo en el marco de experimentar y buscar salidas a los malos resultados académicos de los jóvenes uruguayos que reflejan las pruebas.

Este plan generó un profundo rechazo de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria, quienes entienden que se pretende que los liceos compitan entre sí. Los docentes también entienden que con el Promejora se va hacia un modelo de educación Chilena. A su vez, Secundaria también reaccionó ante este proyecto: entre otros argumentos, explicaron que los planes de estudio, según la última ley de Educación, sólo pueden ser establecidos por Secundaria.

Daniel Corbo - CODICEN
Ahí surgieron múltiples problemas políticos: el plan fue propuesto por un integrante del Partido Nacional y es rechazado por el sindicato docente y por las autoridades de Secundaria, Pilar Ubilla y Fernando Tomeo, representantes del MPP. La oposición reclamó que el gobierno “gobierne”, y que es el CODICEN quien manda, por lo que el CES tiene que acatar. Mientras todo esto pasaba (durante esta semana) el presidente Mujica estaba en México y cada tanto realizaba alguna declaración poco jugada sobre el tema.

Lo que pasó y lo que pasará

Recientemente se celebraron varias reuniones entre Secundaria y el CODICEN en busca de acuerdos sobre este punto. El primero quiere que el Promejora se modifique y que intervengan en su nueva redacción todos los actores de la enseñanza. El segundo aceptó eso pero sin el apoyo de Corbo. El nacionalista presentó una contrapropuesta que permite la intervención de otros actores, pero que no modifica el Promejora. Ayer viernes, a última hora, se anunció que hoy sábado se firmará un acuerdo entre Secundaria y el CODICEN sobre este asunto.

Según informa el diario El País, el documento que se firmará hoy es el resultado de una síntesis entre las diversas propuestas. El CODICEN promete atender la opinión de los docentes, al tiempo que se acordó extender el plazo para que los liceos se puedan anotar en el Promejora. Siendo más claro: van a estudiar modificaciones al plan, mientras piden a los liceos que se sigan inscribiendo.

Si el Promejora es o no la salvación de la crisis educativa en Uruguay, lo pueden responder los expertos en esta materia. El problema es cuando esos expertos no se ponen de acuerdo. Lo lamentable de todo esto es que mientras ellos discuten, 4 mil jóvenes no terminarán las clases este año por los altos índices de deserción estudiantil.

sábado, 29 de octubre de 2011

“La que manda acá soy yo”

“Que no te vaya a ver la Bianchi corriendo por los pasillos, ni cuando vas al baño”, se decía en aquel entonces, cuando yo estudiaba en el Bauzá. Es que cuando sos estudiante todo director te resulta terrorífico. Nunca me la crucé en esa situación, nunca tuve problemas con Graciela Bianchi, directora del liceo Bauzá.

La tan controversial directora tiene más prensa que Pedro Bordaberry luego del “Día del Firmazo”. Es que, en su totalidad, es una persona de combinaciones extraordinarias. Directora de uno de los liceos más grandes de Sudamérica, con un perfil de izquierda independiente, que formó parte del gobierno (y no solo del frenteamplista), que se opuso a las ocupaciones de los liceos durante el gobierno de Julio María Sanguinetti, que no acepta las reglas oficiales de flexibilizar la exigencia educativa y que se peleó –recientemente– con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi. Sumémosle a ello que tampoco se lleva bien con el director de Secretaría General del Ministerio de Educación y Cultura, Pablo Álvarez, quien publicó esta semana en su muro de Facebook un video donde se la ve discutiendo con estudiantes: “cállate la boca”, “a mí no me tuteás” y “la que manda acá soy yo”, son algunas de las expresiones que utiliza Bianchi para hablarle a un grupo de estudiantes que se habían subido a un árbol y le arrojaban cosas a las personas que por allí pasaban.

La pregunta que todos nos hacemos (o nos deberíamos hacer) es: ¿tan mal de la cabeza está esa directora? Evidentemente, si nos apuran, la primera respuesta seguramente sea un rotundo “sí”. No obstante, ni me quiero imaginar lo que significa dirigir un liceo con 3 mil estudiantes. Tampoco logro pensar en un modo eficaz para tratar con alumnos que, lamentablemente, no cuentan con los valores necesarios para comprender el esquema jerárquico que implica la relación director-alumno. Con esto último no me refiero a la relación del director “todo poderoso” con el alumno insignificante y pasivo, como la que había en los colegios de antaño (y que seguramente en algunos centros educativos todavía sobrevive). Apunto a un buen trato y al reconocimiento del lugar que cada uno ocupa en la institución.

En resúmenes cuentas, creo que a “la Bianchi” (como le decíamos hace unos seis años) se le fue la mano con el modo en que le habló a los estudiantes. Pero también creo que el error fue ese, el modo en que se expresó, y no el porqué de esa charla con sus alumnos. De todos modos les aclaro algo: por suerte nunca tuve problemas con esta directora.

domingo, 9 de octubre de 2011

Casi CNN

¿A ustedes les molesta que entre los medios periodísticos se peleen todo el tiempo para conseguir una primicia? A mí no. 
 
Si bien es un terreno delicado, en donde en más de una ocasión se puede caer en el error de anticipar una información sin confirmarla, en definitiva, quien más goza de todo este debate es el lector, escucha o espectador: el consumidor de la noticia (“CN” de aquí en más).

El CN es el destinatario final, por quien se trabaja y quien demanda la información. Toda noticia debe tener un CN, es uno de los requisitos básicos a la hora de seleccionar la información a publicar. Debe haber un interés social detrás.

En la interna, los periodistas nos preocupamos por difundir las noticias más interesantes. Evidentemente el fenómeno del “rating” también entra en juego (no soy ingenuo ante ello), pero no siempre es él quien elige las noticias. Entonces, podemos destacar dos hechos: uno referente a difundir la información que más interesa, y otro que implica hacerlo antes que los otros medios. ¿Orgullo?, puede ser. En ese juego hay alegrías y amarguras, el medio puede llegar, incluso, a descartar la difusión de un material que llevó mucho tiempo de trabajo, con tal de difundir la noticia más interesante o menos conocida antes que otros.

Por eso me permito decir: déjenos las decepciones a nosotros, los periodistas (honestos, merecedores de un Pulitzer, vendidos o amarillistas). Ustedes critiquen, claro está, pero también disfruten de esta competencia por la noticia. En ese camino, saltan actos de corrupción, se informa de paros en el transporte o simplemente se difunde un espectáculo musical. En fin, la información llegará al CN.

sábado, 1 de octubre de 2011

Breve reflexión contemporánea


FOTO: Ruy Ramírez
Dice el periodista: “También dijiste que la televisión es buena para la cultura. ¿Con esto te referís a los programas únicamente de carácter cultural o pensás que programas como ‘Bailando por un Sueño’ o ‘Intrusos’ poden ser favorables para la cultura?” Entonces el entrevistado, magníficamente, responde: “Yo no digo que sea buena, es parte de la cultura. No se puede pensar en la televisión como un instrumento para generar mejor cultura. Es parte de la misma y es su propio reflejo”.

Este fragmento corresponde al libro Ojo de Pez, publicado en 2009, con variadas entrevistas realizadas por estudiantes de Periodismo de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de la República (UDELAR) a diferentes personalidades uruguayas. Quien responde es Roger Mirza, docente, crítico teatral, investigador y director del Departamento de Teoría y Metodología Literaria de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UDELAR. 

En verdad, para hoy, simplemente quería recordar esa reflexión. Pensemos qué tan distante (o cercano) está lo que vemos de lo que somos. Pensemos en los usos y las gratificaciones que le encontramos a los productos culturales. ¿Son acaso quienes critican a “Bailando por un Sueño” los mismos que consumen los programas culturales de Televisión Nacional del Uruguay? Quizá si somos un poco menos hipócritas podamos aprender mucho más de nosotros, y ahí sí, tal vez nos avergonzaremos, pero tal vez también nos podamos enorgullecer.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Un penal mal pateado

Debo admitir que en estas semanas me vi enfrentado –por motivos profesionales– a leer, escuchar y consumir periodismo deportivo.  Y lo admito no porque eso sea algo muy extraño en nuestra cultura, sino porque en más de una ocasión manifesté mis críticas hacia el ejercicio periodístico vinculado al deporte (para mí eso no es periodismo).

El caso que me llevó a hacer a un lado mis prejuicios fue el de los derechos televisivos para la cobertura de próximas eliminatorias de mundiales de futbol. El gobierno, la Asociación Uruguaya de Futbol (AUF) y las empresas Tenfield (uruguaya) y Full Play (no uruguaya) son algunos de los actores metidos en este panal, donde quien mete la mano para sacar la miel corre riesgo de ser picado.
En resúmenes cuentas –y ya les digo cuál es mi punto– Tenfield y Full Play se disputan la compra de los derechos de televisación de los partidos, pero parece que la empresa uruguaya tiene un acuerdo con la AUF que incluye una cláusula de prioridad, con la que Tenfield puede saber qué dinero ofrece Full Play (o cualquier otra empresa) para, posteriormente, igualar o mejorar la oferta. En las licitaciones comunes los oferentes no saben cuánto ofrecen sus competidores.
En fin, todo esto derivó en reuniones entre el propietario de Tenfield, el empresario Francisco (Paco) Casal y autoridades de la AUF para saber si se mantenía o no esa cláusula. Ministros, periodistas, jugadores de futbol, presidentes de la República, todo el mundo habló en este tema. Lo cierto es que el pasado miércoles un “periodista” deportivo consiguió lo que nadie había conseguido en estas semanas: entrevistar a Casal.
Ahí estaba el primer canal uruguayo, varios días antes, anunciado la entrevista. Había varias preguntas para hacerle al empresario. Entre tanto que se dijo, se habló incluso de amenazas hacia la familia del presidente de la AUF, Sebastián Bauzá.
Miércoles 21 de setiembre, 22:35 horas. El periodista comienza a hablar. Presenta la entrevista. Anuncia el tema y al entrevistado. Cuenta sobre su estado anímico, sobre su confusión, sus inquietudes y anticipa sus preguntas. La cámara lo toma a él. Luego lo toma a Casal. Después hace un plano general. Luego el cuadro vuelve al periodista, para retomar la secuencia.
Ocho minutos con 32 segundos duró la presentación de la entrevista. Un Stand Up del periodista. Para quienes vieron la conversación entre el doctor Jorge Da Silveira y el empresario Casal, sabrán de qué les hablo. De ahora en más, ese deberá ser el ejemplo por la negativa en todas las escuelas de periodismo. Lo que no hay que hacer a la hora de entrevistar a alguien, todo lo que se debe evitar, todo lo hizo Da Silveira.
La palabra “yo” debe haber sido la más repetida en la entrevista, extrañamente, siempre al inicio de las preguntas del profesional de la noticia. También, en varias ocasiones, dejó en claro que sobre el tema "no sabía mucho", que tuvo que averiguar y que "leer bastante" para preparar el encuentro. En definitiva, ese es su trabajo ¿no? Es él quien debe manejar la información y brindarla al televidente de la manera más ilustrativa.

Muchos reconocimientos, pedidos de disculpas y agradecimientos mutuos. Muy pocos minutos de tensión. Dos horas de entrevista y muy poco claras las preguntas y las respuestas. Un simple: “me puede repetir la pregunta” de parte de Casal hubiese dejado en jaque a Da Silveira.
No es mi intención hacer un razonamiento inductivo. No afirmo que el hecho de que la entrevista la haya realizado un periodista deportivo fue el motivo de su mala calidad. Sin embargo, no dudo que un periodista no deportivo (un periodista) podría haber realizado una mejor entrevista.

viernes, 26 de agosto de 2011

Cómo mantener una charla de bar y no morir en el intento

Quizá este sea uno de los artículos más aburridos que escribí. Tal vez sea uno de los más importantes. Aunque pensándolo bien, puede que sea solo la visión de un periodista. Entiendo que es casi vital estar al tanto, mínimamente, de lo que pasa fuera de nuestro hogar. No dudo que ello, en algún momento, modifique nuestro estilo de vida.

Foto: Jorge Pérez
Conversando con un compañero de clase del Seminario de Periodismo (materia de cuarto año de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación) surgió el tema de la figura del senador Jorge Saravia. No recuerdo las palabras exactas, pero el comentario de mi colega de estudios fue algo así: “ah, no tenía idea que Saravia ya no estaba en el Frente Amplio”. Eso no solo demostró que mi compañero desconocía el último y gran enroque legislativo, sino que hasta me animaría a afirmar que tampoco sabía cuál era el contexto en que el Saravia pasó de ser frenteamplista a ser blanco.

Si tú, lector de Mediorama, estás tan “pintado” como mi compañero, acá va un repaso de algunas de las últimas maniobras realizadas por quienes nos gobiernan y algunos más. No entraré en detalles, fechas ni números. Simplemente lo que pasó y lo que tal vez pasará.

¡¡¡Pero escuchame, papá!!!

El presidente de la República, José Mujica, discutió durante meses con el vicepresidente, Danilo Astori, para que el Poder Ejecutivo redacte un proyecto de ley que cree un Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales (ICIR). Le decían “impuesto al agro”, pero de ahora en más le dirán ICIR. Les aviso porque esa sigla la van a escuchar bastante en los próximos meses. El proyecto que crea el ICIR ya está en el Parlamento. Básicamente posibilitará que los dueños de grandes campos y con buena productividad tengan que pagar un nuevo impuesto. Mientras más grande es esa propiedad, más alto el gravamen. Ahora les toca a los legisladores discutir y aprobar el texto. Posiblemente lo aprueben solo con los votos del oficialismo, pero no antes de un acalorado debate.

Te vas porque yo quiero que te vayas

Aratirí, esta minera que se iba a instalar en nuestro país para extraer el hierro de varios departamentos del interior, anunció que enlentecería sus inversiones en nustro país. Eso significa que el dinero que ya tenían para comprar toda la maquinaria, para construir toda la infraestructura y pagar sueldos, se irá hacia algún otro país. Al menos hasta que Uruguay determine qué hará con sus políticas en minería. Los empresarios se molestaron por el debate interno que se generó alrededor de Aratirí. Ahora el gobierno creó una comisión que discute las nuevas políticas del país en esta materia. Posiblemente en algunos días tendremos novedades sobre el tema.

Bajá un cambio

El Partido Colorado está por conseguir 250 mil firmas con las que llevará a plebiscito una reforma constitucional para que, entre otros puntos, se baje la edad de imputabilidad de 18 a 16 años. Es decir que si un joven comete un delito con 16 o 17 años no se lo juzgará con el Código de la Niñez y la Adolescencia, sino que se lo sancionará con del Código Penal. Se quiere atacar de ese modo el problema de la minoridad infractora. Esta eventual reforma levantó grandes debates entre frentistas, blancos y colorados. Saber de este tema es importante porque es casi un hecho que en 2014 –sino antes– todos los uruguayos deberemos elegir en las urnas si apoyamos o no la iniciativa.

Ya está, me quedó claro

Por último, para quienes nada sabían de Saravia, les cuento cómo fue la situación. En 2004 (tiempo electoral) el ahora senador Saravia dejó el Partido Nacional (PN) y se sumó a filas frenteamplistas. Creó en el Espacio 609 un sector que se denominó “Columna Blanca”. Al tiempo le cambió el nombre para “Patria Grande” (uno menos obvio). Pero este año, en medio del debate para crear una ley interpretativa de la Ley de Caducidad, Saravia se mostró contrario a la iniciativa por entender que se iba en contra de los pronunciamientos populares que no habían logrado desaparecer esa ley de nuestro sistema jurídico. De ese modo fue en contra de sus compañeros del Frente Amplio (FA) Tiempo después de la votación –el texto finalmente no se aprobó– Saravia anunció que dejaba el FA pero que no renunciaba a su banca en el senado. A los días anunció que volvería al Partido Nacional para integrar un nuevo sector al que denominó Concertación Republicana Nacionalista. Ese enroque le dio un voto más al PN en el senado, y por supuesto, un voto menos al FA.

viernes, 12 de agosto de 2011

Hay modos y modos de observar

Un análisis, que no escatima en opiniones, sobre la cobertura de prensa que los medios de comunicación hacen del congreso de estudiantes que se realiza en Montevideo.

Esta semana se realiza en Uruguay el Congreso Latinoamericano de Estudiantes (CLAE), instancia en la que jóvenes universitarios de varios países del continente debaten sobre temas vinculados a la educación pública en este siglo, pero también discuten sobre la democratización de los medios de comunicación, la crisis del capitalismo, la unidad de los movimientos sociales, entre otros puntos.

Tengo abismales diferencias sobre el modo en que estos estudiantes debaten -creo que no debaten y que simplemente están todos de acuerdo- y sobre las temáticas que eligen para discutir. Sin embargo respeto su derecho a realizar este tipo de eventos, en parte quizá porque también soy estudiante universitario. Es por eso que no entiendo -o quizá sí lo entienda pero no lo comparta- el modo en que se difunde este evento en los medios de comunicación.

Para mi sorpresa

La prensa hizo una inusual cobertura de este tema, haciendo hincapié en el costo que le implicó a la Universidad de la República (UDELAR) la organización del congreso: superior a los 60 mil dólares. Desde hace más de un mes, y con más fuerza en los últimos días, hablaron varios actores políticos externos a la UDELAR criticando el CLAE, y no solo por su costo, también por su carga ideológica excesiva (crítica que comparto). Pero hoy explotó en mis ojos un artículo de prensa teñido de argumentos falaces, ignorantes y agresivos.

No conozco a Patricia Madrid, quien escribe en El Observador. No dudo que sea una gran periodista, ya que este periódico suele tener muy buenos profesionales a cargo de sus informes. Pero su artículo denominado "Revoluciones bajo el sol" -publicado hoy en dicho medio de comunicación- parece estar aislado de la calidad periodística a la que me tiene acostumbrado este diario.

Madrid (a quien de ahora en más llamaré Patricia para evitar que algún distraido la confunda con la capital española) realiza una crónica en la que da cuenta de la jornada de ayer, en el Palacio Peñarol, cuando los estudiantes tenían su primera charla sobre "crisis en el capitalismo y sus alternativas en la coyuntura internacional". La periodista describe un escenario de jóvenes mal dormidos porque el día anterior tuvieron una fiesta de bienvenida al país. Cuenta sobre "banderas y pancartas alusivas a Eva Perón, al Che Guevara y San Martín". También destaca los cantos críticos hacia el modelo de "educación de Pinochet". Pero el texto reposa sobre la actitud de un número -no especificado- de estudiantes que en medio del debate se retiran del Palacio y salen a "disfrutar del sol sobre (la calle) Galicia". "Igual quedan tres días de congreso. Sobrarán oportunidades para escuchar reflexiones sobre el capitalismo y el imperialismo. También se tocarán otros temas, entre otros -claro- la educación", dice Patricia.

Sobre el margen superior izquierdo de la página 8 de El Observador se deja ver una descripción del tono del artículo: "ACTUALIDAD". No dice que se tratará de un editorial, pero creo que es lo que la periodista hace al escribir "Revolucionarios bajo el sol". A mi juicio era más fácil, y más directo, escribir algo así: "estos estudiantes juran que saben de lo que debaten cuando no tienen idea de la vida" o "que se dejen de hablar del capitalismo y se consigan un trabajo".

Cuando pensaba que ya todo estaba dicho

Los recuadros, gráficas y hasta encuestas son adjuntos que suelen tener sentido con los artículos de El Observador, y esta vez no es la excepción. Publica una encuesta tan desastrosa como el artículo.

Patricia realiza cuatro preguntas a ocho estudiantes de diferentes países: ¿quién es el presidente de Uruguay?, ¿quién escribió El Capital?, ¿dónde surgió el movimiento del 68? y ¿qué piensan sobre la legalización de la marihuana? Evidentemente las respuestas son tremendas, muy pocas son contestadas y mayoritariamente éstas responden a la referente a la marihuana.

Es más, si uno entra a la página de El Observador (http://www.elobservador.com.uy/noticia/207267/los-revolucionarios-se-van-a-examen/) puede ver el video en el que se muestran las reacciones de los estudiantes al tener que responder. Por ejemplo, de los ocho, solo dos estudiantes sabían que José Mujica es el presidente de Uruguay, de los cuales una encuestada era estudiante uruguaya. Ninguno supo decir el origen del movimiento del 68 y la mitad de los consultados no sabían que Carlos Marx había escrito El Capital. Es claro que el adjunto también tiene la intención de atacar al CLAE.

Ahora bien, ¿qué rigor tiene esta encuesta? ¿Científico? Definitivamente no, ya que ocho estudiantes en 5 mil no es un número representantivo. A su vez, no dudo que los dichos de estos estudiantes hayan sido seleccionadas entre las respuestas de un gran número de jóvenes a quienes la periodista también consultó. Siendo más claro, se quedó con los testimonios que más mala imagen le daban al CLAE.

Este congreso está cargado de ideología,  es un hecho. También lo es que no todos los estudiantes vienen solo por la importancia del debate entre universitarios latinoamericanos. Muchos se interesarán por conocer otro país, por tomar "una" junto a estudiantes de diferentes partes del continente y por qué no, por tener sexo intercultural. No comprendo la eficacia del CLAE más que para generar una instancia de reflexión y diversión en torno a la educación. De todos modos creo que tampoco la comprende la periodista de El Observador a la que hice mención. Ella en mayor medida que yo.

viernes, 29 de julio de 2011

Tirón de orejas

Yolanda Ordaz de la Cruz

Esta semana me sentí un “nabo” a raíz de un episodio internacional. En México asesinaron a una periodista del diario local Notiver. Yolanda Ordaz De la Cruz era su nombre e investigaba a grupos narcotraficantes en ese país. Según el gobierno mexicano, la periodista “presentaba huellas de tortura”. Con la muerte de esta colega ya son 71 los periodistas que mueren a manos de grupos narcos en México, desde el 2000 a la fecha, según informó Notiver en su sitio web (www.notiver.com.mx). 71 periodistas en 11 años. No sé ustedes, pero yo lo pensaría dos veces antes de investigar el tráfico ilícito de drogas en ese país.

Pero les dije que me sentí como un “nabo”, ¿y por qué? Sucede que esta semana el diario uruguayo Últimas Noticias informó que la justicia archivará el caso del video con imágenes de personas vestidas con uniformes militares que realizan diferentes amenazas. No hay pruebas para encontrar a los creadores del film. Esta situación me retrotrajo a esos días en qué el presidente José Mujica y varios ministros decían que lo habían visto, que no, que eran solo imágenes, que eran fotos, que solo habían escuchado el audio, que habían leído la transcripción del discurso de los uniformados, etc. En medio de eso estábamos nosotros, los periodistas, los nabos.

Culpables, junto a un gran número de políticos (entre los que no faltaron integrantes de la oposición), los periodistas hicimos un escándalo sobre este tema porque así lo creímos necesario. Realmente se podía tratar de un grupo paramilitar amenazando a jueces uruguayos, en medio de diversos procesamientos a exmilitares por violaciones a los derechos humanos en la última dictadura. Daba para preocuparse. Hoy sabemos que archivarán el caso, pero nada sobre el origen del video. Otro fracaso periodístico.

Me siento un “nabo” (y no es casual que use la palabra con la que el ahora presidente criticó a un conocido periodista uruguayo). Por suerte este país no vive índices delictivos como los mexicanos, pero vaya si habrá temas serios en los que inmiscuirnos. Cuando en otros países mueren colegas por investigar el narcotráfico, nosotros nos preocupamos por estar al tanto de datos efímeros. La maldita “noticia”, esa manzana tan rica pero tan peligrosa.

viernes, 15 de julio de 2011

Parece Charrúa, pero no

En las últimas horas se realizó una nueva interpelación. El motivo para citar al parlamento a tres ministros (de Industria, de Medio Ambiente y de Turismo) fue la eventual instalación en campos uruguayos de una minera llamada ARATIRÍ. Los invito a dar una vuelta por información que no siempre está en los medios de comunicación: algunos de los ítems que están en juego aquí. “Comprender” no siempre va de la mano con “saber”, pero al menos se puede evitar tener que responder con un “no lo sé”.

¿Qué es ARATIRÍ? Es un proyecto minero que pertenece a la empresa Zamín Ferrous, de capitales anglo-suizos. Su presidente es nacido en la India, Pramod Agarwal, y acá en Uruguay el gerente de ARATIRÍ es Fernando Puntigliano, ex presidente de la Administración Nacional de Puertos del gobierno de Tabaré Vázquez.

Esta empresa dice que quiere invertir 3 mil millones de dólares en nuestro país para explotar los yacimientos de hierro en Uruguay. En 2008 consiguieron los permisos de prospección del suelo uruguayo, es decir, de análisis del hierro para determinar la viabilidad del proyecto. Tienen padrones denunciados en 6 departamentos: Treinta y Tres, Cerro Largo, Rocha, Lavalleja, Florida y Durazno. Prospectaron unas 100 mil hectáreas pero solicitaron permiso al Estado Uruguayo para explotar unas 12 mil hectáreas en los terrenos de unos 78 productores agropecuarios (desde la oposición se dice que son 200). Se estima que en estos terrenos hay entre 1500 y 2000 mil millones de toneladas de hierro. Estos lugares son principalmente cerros, por lo tanto de muy bajo índice coneat (12 o 14), lo que significa baja o muy baja productividad.

El emprendimiento –que le dejaría al Uruguay unos 500 millones de dólares anuales y unos 1500 puestos de trabajo directo, más unos 15 mil indirectos– tendrá tres áreas: el distrito minero, un mineroducto y una terminal portuaria en las costas de Rocha para exportar el hierro. También habrá un embalse de agua de grandes proporciones.

¿Pero?

Por ahora todo redondo. Uruguay tiene hierro que no se usa, ellos lo sacan y nos pagan una buena parte por eso. Sin embargo el asunto radica en el impacto que tendrá este megaproyecto en nuestro país. Surgen dilemas medioambientales y económicos. ARATIRÍ presentó un informe de impacto ambiental a la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) que fue rechazado por este organismo. Se le pidió que lo ampliaran y en eso están.

Hablamos de minería a cielo abierto, donde las explotaciones se desarrollan en la superficie del terreno, a diferencia de las subterráneas, que se desarrollan en cuevas. Sin entrar en detalles técnicos, se realizan pozos, también denominados cráteres, de unos 300 o 400 metros de profundidad. A través de explosiones extraen el hierro sin utilizar implementos químicos. Esto es importante destacarlo porque uno de los argumentos por los que se criticó a la minera en un principio era por el uso de químicos contaminantes para extraer el mineral. El hierro que predomina en Uruguay es la Magnetita, que se desprende de la roca con explosiones, luego se la muele y se la imanta para desprenderá de cualquier otro mineral.

La zona de Cerro Chato es uno de los lugares donde podría estar el mayor foco de esta minera. A varios productores agropecuarios se les ofreció vender sus terrenos a inversores o trasladarse del lugar en donde están. Todo esto, principalmente, derivó en el enfrentamiento entre los trabajadores de la zona que defienden el proyecto y los que no.

Vamos a los argumentos para cuestionar a la Minera. Primero que nada, ya lo dijimos antes, aún no tiene un informe de impacto medio ambiental aprobado por la DINAMA. Segundo, el manejo de las reservas de agua subterráneas de los cerros sumado al desvío de ríos para acumular el agua que necesitan. Al hacer grandes pozos en los cerros, eliminan varios ríos subterráneos.

Según productores contrarios al proyecto, van a desaparecer las fuentes de agua para las cañadas, para los ríos y para los costados de las laderas. Además, cuando llueva, el agua en vez de acumularse, se va a escurrir y va a ir directo a los arroyos y por lo tanto, directo al mar. Esto le sacaría esa propiedad de esponja que tienen los cerros. Por otra parte, recordemos que el presidente José Mujica explicó en su momento que una arrocera requiere más agua que lo que usaría ARATIRÍ.

¡¡¡Boom!!!

¿Qué pasa con las explosiones con las que desprenderán el hierro del suelo? El primer informe de impacto medioambiental de la empresa explicaba que se elevarían grandes cantidades de polvo que luego caerían sobre los campos, pero que en cuanto llueva se disolverían. Se usarán 43 mil toneladas de explosivos por año: 40 toneladas cada 2 días. Eso podría tener sus efectos ambientales. Efectos tanto en el aire, como en los campos y a nivel subterráneo. De todos modos, los explosivos –que serán detonados por el Ejército– son construidos en base a fertilizantes nitrogenados y gasoil. Tal parece que los productos de la combustión son los mismos de cualquier motor de una 4x4.

Lo que sí es claro que se va a modificar la situación de la gente de Valentines, Cerro Chato, Santa Clara de Olimar, entre otros lugares de estos 6 departamentos en donde estará ARATIRÍ si el Estado la autoriza. Ya sea desde la tranquilidad de su día a día, desde sus estilos de vida, desde su actividad agropecuaria hasta sus índices de desempleo, que podrían bajar sustancialmente con las oportunidades laborales que les da la empresa.

Relación costo-beneficio, dicen algunos. Lo concreto es que si Uruguay quiere incrementar en 500 millones de dólares su Producto Bruto Interno (PBI) anual y además quiere esos 1500 puestos de trabajo directos más esos 15 mil indirectos, va a tener que modificar sus actividades productivas. Desde el gobierno se afirma que ya es tiempo de que Uruguay deje de tener el 80% de su PBI solo gracias a la industria agropecuaria. Sigamos discutiendo entonces, que ARATIRÍ todavía no está instalada.

viernes, 8 de julio de 2011

Off the record

Es simple, hay que conseguir la información cuanto antes. De ese modo se cumplen dos básicas: informar y ganar. Se le informa a la sociedad; se le gana a los otros periodistas. El asunto radica en el modo en que se llega a la información. Por lo general están las famosas conferencias de prensa… esas no tienen gracia. También está la información anónima (todo un dilema para publicar si se desconoce su origen, pero por lo general un encanto si lo que se quiere es investigar). Pero existe una forma de conseguir material, primicias, novedades, un tanto graciosa, que les quiero detallar. 

Si manejás una buena agenda lo llamás directamente al celular, sino simplemente lo coordinás con el secretario. Lo cierto es que ya estás en su despacho, tanto en el Palacio Legislativo, Palacio Municipal, Torre Ejecutiva, o cualquier oficina pública. Conseguiste una de esas entrevistas mano a mano. Por lo general acceden más cuando tienen algo que decir, sin importar lo que les vayas a preguntar. 

La entrevista transcurre con normalidad, pregunta va, respuesta viene. El secretario entra, te trae un café. “Que amable”, pensás. El grabador sobre la mesa capta todo lo que puede. El entrevistado se emociona con el tema y golpea la mesa, justamente, cuando dice algo importante. Bien, te arruinó la calidad del audio porque ese golpe se registró en el grabador (si trabajás en radio es fatal). No importa, tenés buena información. Algún dato que podría llegar a ser primicia. Además, poco a poco vas comprendiendo el asunto de una mejor manera. 

Pasan 25 minutos del diálogo y sentís que tus preguntas ya tienen respuestas. “Muchas gracias”, decís. Mientras guardás tus cosas apagás el grabador de manera obvia, para que el entrevistado se dé cuenta y, sin volver a preguntarle algo sobre el tema, dejás escapar una frase como esta: “que locura este tema”. Por lo general se recomienda no apagar el grabador, sino que simplemente se puede tomar el equipo y decir “apago esto” mientras guardás tu block de notas, siempre con un gesto de cansancio. Es en ese instante cuando ocurre. El entrevistado comienza a disparar un arsenal informativo con novedades, agravios y propuestas. En menos de 5 minutos te ves rodeado de primicias, de material que tendrás que adjudicar a “fuentes consultadas” pero de las que tenés pruebas en caso de algún problema luego de la publicación. 

Puede ser por miedo al grabador (ni que hablar que también a las cámaras), pero siempre la información que te proporcionan “off the record” es de gran utilidad. Tal vez para los que no son periodistas les resulte poco hazañosas estas conquistas, pero de ese modo es que la información se filtra y caen los malos funcionarios públicos –incluidos los legisladores– o cualquier individuo, u organismo público, cuyo accionar no esté amparado por las normas de “lo correcto”. Por supuesto que este no es el único modo en que se filtra la información. Por alternativas pueden preguntarle a Julian Assange.

viernes, 1 de julio de 2011

Locutores sí los hay

El periodismo deportivo, en alguno de sus modos, lleva a la pérdida del sentido en materia discursiva, ya sea por el lenguaje aplicado o por la línea argumental que utilizan sus periodistas. Sin embargo, permítaseme atajarme (nunca mejor usada la metáfora futbolística) ya que no creo que todos caigan en esta bolsa.

“Estoy ahí, ya sé que no pero yo estoy ahí, si el tipo de la radio me lo cuenta”, canta Tabaré Cardozo. Es que este murguista encontró en el locutor (comentarista) deportivo (solo de futbol) un gran narrador. Los locutores de radio que se dedican a transmitir partidos de futbol deben manejar un gran nivel descriptivo. Por lo general logran dar a entender lo que sucede en el campo de juego, no solo contando quién lleva el balón y qué es lo que hace con él, sino que también utilizando un muy buen manejo de la velocidad, del tono y del volumen al hablar. A su vez, tienen la colaboración de un locutor comercial que se encarga de hacer publicidades en vivo, lo que permite que el relator descanse en los momentos en que realmente no hay comentarios para decir, nada que narrar ni describir. De ese modo, salvando excepciones, el relator de futbol habla solo cuando hay algo que describir.

Ahora bien, ¿qué hace el relator de futbol de la televisión? Ni que hablar que también analiza e interpreta lo que pasa en la cancha, pero atención, porque la locución comercial  ya no es una aliada. Es más, en televisión no figura, y en su lugar aparecen las publicidades gráficas, tanto en la cancha como sobre la pantalla de manera electrónica. Entonces, ¿qué sucede cuando nada hay para comentar, ya sea porque el partido se detuvo o porque no hay jugadas de peligro que necesiten ser resaltadas? El locutor no calla, sino que más bien busca alternativas que, sin querer, lo pueden llevar a la idiotez narrativa: repite tal cual lo que el televidente está viendo, refrita comentarios ya mencionados durante varias veces en el partido, o lo que es peor, se distrae y hace comentarios que nada tienen que ver con el encuentro. En algún caso hacen chistes, es tremendo.

Con esta columna no afirmó que el relator de futbol de la televisión carece de capacidad para estirar al aire sin que el televidente se dé cuenta. Simplemente destaco que algunas formas discursivas, más de las que se creen, sobran en el periodismo deportivo.