domingo, 4 de diciembre de 2011

Juegan los FOO MONKEYS!!!! AAAAAAAAAAAAAAHARHAHAHRHAHR Ah, no pará...


Hace un par de semanas se dio a conocer la alineación del Quilmes Rock 2012. Adelante, de nueve, un jugador que llena un estadio el solito: Dave Grohl. Detrás de él, afuera del área, van a estar presionando Taylor Hawkings, Pat Smear, Nate Mendel y Chris Shiflett. Se hacen llamar los Foo Fighters y siempre ganan por goleada. 
Juegan el 3 y 4 Abril en el Monumental de Nuñez. Hay que empezar a juntar las monedas para ir a verlos (este momento es ideal, con un par de trapos te armás un Judas; te la tiro nomás, vos ves). Se traen una invitada especial: Joan Jett. Parece que anda un poco tirada de rock. PARECE.
 
 

Joan juega de 10 y la domina mejor que Messi. 
En el medio, aguantando, parados, firmes, juegan los Arctic Monkeys. Tranquilos y frenéticos. Se ponen la camiseta, se calzan la guitarra a la altura del pecho y te parten la mente.  Acá los ves jugando de local.



Falta un montón, pero ya están a venta las entradas. Acá tenés la info, mirá.
Estas cosas no pasan todos los días, gurises. Hay que ir.
Nos vemos ahí.

martes, 29 de noviembre de 2011

Takashi Miike y el cine post televisivo japones o algo parecido

Bien es sabido mi interés y devoción por el cine asiático contemporáneo. Yo lo acabo de llamar post televisivo más por la necesidad de ponerle una clasificación y de poner algo que suene pomposo; aunque sin lugar a duda la televisión juega un papel importante en tal género de cine japones.
Hay un cine de tal potencia cinematográfica que obviamente escapa a nuestras salas (casi todo escapa a nuestras salas) e incluso escapa a nuestros festivales, hay un cine japones hecho para japoneses y que no sale mucho de ahí.
Pues ese cine tiene como baluarte a un señor llamado Takashi Miike (más de una vez mencionado en los segmentos de: Desde Asia y con amor del blog) y ese señor creo que es la persona indicada para hacer una breve presentación de un cine lleno de yakuzas, calles con carteles de neón, gente que parten sillas en las caras de otros, velocidad abrumadora, rock y un montaje satánico.

Primero vamos con un filme llamado Blues Harp que inicia con un montaje bestial en el cual se mezclan fragmentos del filme  casi a una manera de obertura de opera ya que todavía no vimos el filme. Dejemos las palabras y abramos paso a una banda de punk asiática.


Bien, si les gusto o por lo menos le pareció algo interesante podemos pasar al segundo clip que pertenece a la primera parte de la tan particular trilogía de Dead or Alive. Quiero advertirles que si el anterior video le pareció un tanto fuerte éste es más fuerte. Por favor no lo tomen como una apología a la cocaína, las bailarinas de escasa ropa (que están censuradas por las dudas), los asesinatos sangrientos ni siquiera lo tomen como una apología a la ingesta fideos en exceso; tan solo tómenlo como una apología del cine.

sábado, 26 de noviembre de 2011

"Viru viru" tu madrina

Ministro de Educación Ricardo Ehrlich - presidente José Mujica
Es una lucha interminable. ¿Ciencias “duras” o ciencias “blandas”? Esta distinción no me atrae mucho: la considero anticuada. Sin embargo, ahí está, en nuestra sociedad, tambaleando y molestando a todos aquellos que quieren estudiar una ciencia social sin saber si eso estará bien o mal.

La educación recorre la agenda mediática hace varios meses. Es en ese contexto que se escuchan voces fenomenales hablando sobre el tema, pero también se escuchan desastres académicos, por así llamarlos.

El pasado miércoles 23 el diario Últimas Noticias dio cuenta de buena parte del discurso que dio el presidente José Mujica en el Foro de Innovación de las Américas en el Laboratorio Tecnológico del Uruguay.  Allí el presidente dijo: “así como somos afectos a las letras y a todo lo que es ‘viru viru’, poco afecto le hemos tenido a las matemáticas, a la física y a la química”. 

Esta no es la primera vez que Mujica se refiere a las ciencias humanas con un tono tan despectivo. A inicios de marzo de 2010, cuando asumieron las autoridades de la educación del actual gobierno, el presidente destacó en su discurso la necesidad de fortalecer el desarrollo de las disciplinas científicas y reclamó que no se le siga dando “bombo” a “un país de ‘viru viru’”, en referencia a las humanidades. “No se puede sacrificar oleadas de jóvenes que inocentemente van a estudiar Ciencias de la Comunicación. No se puede construir algo sólido si no se hace en derredor de las matemáticas y las ciencias”, afirmó el primer mandatario.

Estas dos declaraciones de Mujica no solo no fueron felices, sino que desbordaron ignorancia. Podría hablar de la gran importancia que tienen las ciencias sociales para la humanidad, pero eso sería entrar en una discusión epistemológica que no está dentro del objetivo general del presente artículo (la idea no es hacer pelear a la matemáticas contra la filosofía). Prefiero detenerme en la tremenda situación que implica que un país tenga un presidente que, no solo critica a las “letras” como área de estudio, sino que las insulta. Por si no quedó claro, el hecho de que Mujica se refiera a las humanidades como el “viru viru” de la educación, es un escupitajo a las Teorías de la Interpretación de Umberto Eco, a los análisis antropológicos de Claude Lévis-Strauss o por qué no también, a los estudios de historiadores como José Pedro Barrán o la tan destacada Ana Frega.

Quizá suene un poco dramática mi opinión, pero recuerden que se le cuestionó al director General del Ministerio de Educación y Cultura, Pablo Álvarez, por difundir un video de una directora retando a un grupo de estudiantes, sin tener en cuenta que él no es un ciudadano común, sino que es una figura relevante de la educación y que no puede manifestar su opinión en esos temas sin que ello tenga consecuencias. En ese sentido, también Mujica debería tener presente su cargo antes de opinar y de escupir lo primero que le viene a su cabeza, y mucho más en temas vinculados a la educación.

El presidente no debería olvidar que si a los jóvenes que ingresan al mundo universitario no les atrae la matemática o la química no es culpa de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación o de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. El problema está antes, en Primaria y Secundaria.

martes, 22 de noviembre de 2011

Mastropiero y la epistemología

Temo arruinar el siguiente segmento diciendo pavadas antes de presentarlo; porque arruinar un chiste es relativamente sencillo en comparación a realizar uno. La cuestión es que les paso un video que encontré gracias a los colegas de Youtube y después dejo alguna mínima consideración.


Acaban de ver y escuchar - Dilema del amor (cumbia epistemológica) compuesta por Iohan Sebastian Mastropiero e interpretada por Los Brillantes todo dentro del espectáculo Lutherapia de Les Luthiers.

Esto es lo que están haciendo Les Luthiers más cercanos en el tiempo y me pareció interesante descubrir algo nuevo de ellos en vez de recurrir a los clásicos (aunque no descarto algún día invocar a Esther Piscore, Cantalicio Luna o Gunther Fraga)

Como no quiero ponerme a filosofar sobre la metodología del humor o epistemología del humor (tenía que hacer ese chiste por lo menos una vez) quisiera resaltar como el resultado tan humorístico no quita que todo lo que se diga sea cierto y profundo. 
Y la reflexión es la consiguiente: si ciertamente cuando empieza a ser un espectador consciente y crítico hay ciertos placeres que decrecen (uno se ríe con menos cosas), esto es algo feo partiendo que somos el único animal que ríe (junto a la hiena). Pero por otro lado una llega a distintos niveles de placer (el goce no es solo la risa es la profundidad de la risa).
¿Es verdad tan apreciación? ¿Es más graciosa la cumbia sabiendo de epistemología y del estructuralismo?

Miremos de vuelta el video y contestemos o mejor aún miremos el vídeo y disfrutemos.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Pearl Jam en Argentina - Still processing it...

¿Cómo empezar? El domingo pasado se presentaron los Pearl Jam en el Estadio Único de La Plata, eso ya lo saben. 
Seguramente también leyeron y escucharon que estuvo increíble. Pero no. Fue más que eso.


Nunca experimenté semejante conexión entre el público y la banda. La entrega de ambas partes fue indescriptible. Tanto los PJ como la gente, cantaron, saltaron, gritaron y lloraron durante dos horas y media. Nunca había sentido tanta emoción con una banda, y según el bajista, Jeff Ament, los Pearl Jam nunca habían sentido tanta energía de parte del público. El día después del show, publicaron esta foto, con este texto. 



“From the stage, the best crowd/show of all time, an acid trip of Argentinian passion. Hard to explain not only what we were seeing but what we were feeling….first time in a long time that I couldn’t sleep after a show. Still processing it….–Jeff Ament”.

En la previa se palpitaba un clima muy raro, entre ansiedad y relax. Había gente que entraba corriendo, mientras unos cuantos estaban sentados en el cantero de la avenida 32, tomando una cerveza, fumando, comiendo una "paty" o un "chori", muy tranqui. Adentro del estadio (que estaba alucinante, dicho de paso) cada persona estaba en su lugar, esperando el show. En el campo delantero había bastante espacio. Me imagino (y escuché por ahí) que fue una petición de la banda como medida de precaución para evitar que vuelva a suceder lo que pasó en Roskilde del año 2000. 

A las 19:15, muy puntual, subió al escenario la banda invitada: "X". Escuchar una banda de punk californiana de los '70, nunca es una mala experiencia. Con un set compacto y potente, le hicieron pasar un buen rato al público argento. En su última canción se subió un invitado, el bajista de la banda lo presentó como "un amigo, muy amable, muy fuerte, muy rico, muy suave: Eddie Vedder". Ver antes de lo esperado al Eddie fue muy zarpado. La gente se fue toda para adelante y dejó su lado racional de lado, querían ver de cerca a su ídolo. Los X se despidieron y dejaron a la gente prendida fuego. 

Foto de Tomás Correa Arce

Después de una hora de armado, se apagaron las luces y comenzó el mejor toque de tu vida. Sonaron los primeros acordes de "Release" y todos entramos en transe. 
Después de sumergirnos en ese clima tan elevado, nos patearon la cara con un demoledor "Go". Distorsionado, frenético y con toda la energía contenida de la gente que comenzó a expandirse. Esos climas sucedidos por un golpe de distorsion se dieron a lo largo del toque, como para decir "lo admitimos, somos sensibles, Pero también te podemor a romper la cabeza, viejo". Vino "Corduroy", "Hail Hail", "Given to Fly" y tanto yo como la gente que tenía al lado, no dábamos crédito de lo que estábamos viviendo. 

Cada tema era cantado como si fuera un himno, todos al unísono y al compás de la música. Momentos con alto contenido de pogo fueron "Even Flow", "Jeremy", "Do the Evolution", "Lukin", "Porch", "Given to Fly", "I belive in miracles" (de los Ramones), "State of Love and Trust", "Better man", "Rockin' in the Free World" (de Neil Young) y "Alive". 
De alto contenido emotivo fueron "Release", "Elderly Woman behind the counter in a small town", "Just Breathe", "Garden", "Last Kiss", "I belive in miracles", (de vuelta sí, fue como que todos se empujaban con los ojos encapotados), "Given to Fly" (lo mismo), "Smile", "Mother" (de Pink Floyd) y Yellow Ledbetter.
En mi opinión el clímax de la emoción fue "Black". Todos dejamos la garganta gritando "¡¿Guaaaaaai, Guaaaaaai, Guaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaiii!?!?!?!" y todavía no escuché a nadie que haya admitido no haber llorado un poquito ahí. Cuando terminó el tema, la gente saltó y cantó como si Pearl Jam fuera el cuadro de fútbol de sus amores, durante todo el tiempo que la banda lo dejó. Los Pearl Jam miraban y, como nosotros, tampoco daban crédito de lo que estaban viviendo.

Tocaron treinta y tres temas, dos horas y media de show. Terminó el toque con Yellow Ledbetter, enganchando el final de con un pedacito de "Little Wing" de Jimmy Hendrix. QUÉ MÁS QUERÉS PAPÁ!!!!!!!! 

Sin pirotecnia. Sin pantallas, ni papelitos de colores. Solamente 6 tipos arriba del escenario. Rockeando, saltando, sudando la camiseta. Tocando a todo volumen, los temas que 60 mil almas querían escuchar. 

Lo pasó ahí fue real. Parecía un producto de nuestra imaginación. Pero no.

Los dejo con algunos videitos.


sábado, 19 de noviembre de 2011

Se van a examen

Cuando todos esperaban que a esta altura del año comience la “bajada” (como define el programa radial “Justicia Infinita” a esta época), cuando todos piensan en las costas de Uruguay, cuando la mayor preocupación del montevideano promedio es saber si se puede coordinar la licencia con el resto de la familia o con los “amigos de verano”, cuando ya se palpita el calor, no me queda más que bajarlos a tierra y contarles todo lo que pasa en este bendito país. Bueno, todo no. No tengo tiempo ni espacio (ni tanta información) para acaparar la totalidad de hechos que hacen al Uruguay. Por eso les propongo atender un tema de interés general y del que no podemos ser ajenos.

¿Maleducados o mal aprendidos?

“Educación”, señores. Eso es de lo que más se habla en estos tiempos. ¡Enhorabuena! Bienvenida sea la discusión. Repasemos entonces este asunto: en uno de los primeros discursos de José Mujica como presidente de Uruguay, el mandatario prometió “educación, educación y educación”. Esa tríada daba para pensar que el gobierno se iba a ocupar de la educación, ¿no?

El Poder Ejecutivo se levantó una mañana y se enteró que las pruebas PISA habían dejado al descubierto algunos problemas educativos que debían ser atendidos de inmediato. Oposición va, oficialismo viene, al tiempo se reunían para ver cómo lo solucionaban. Meses después, la directora más famosa del Uruguay, Graciela Bianchi, anunció que tenía pensado tomar medidas con el plan de estudios del Liceo Bauzá, independientemente de lo que el Consejo de Educación Secundaria (CES) dispusiera. Algunos la apoyaron y otros la criticaron, pero a ella poco le importó.

También se supo que desde la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República se reclamó al CES que los estudiantes que recién ingresaban a la educación terciaria “científica” no podían pasar las pruebas que la Facultad les ponía a principio de año. Otro dolor de cabeza para las autoridades.

Silencio, gente en obra

Mientras todo esto ocurría, el nacionalista Daniel Corbo, integrante por la oposición del Consejo Directivo Central (CODICEN) de la Administración Nacional Pública (ANEP) redactaba un nuevo programa educativo denominado “Promejora”. Este plan, en breves líneas, permite a los liceos que suscriban a él (no es obligatorio) realizar modificaciones a su plan de estudio durante un año mientras son sometidos a una estricta evaluación de la ANEP. La idea es visualizar de dónde y hasta dónde van los centros con los cambios que propongan. Todo en el marco de experimentar y buscar salidas a los malos resultados académicos de los jóvenes uruguayos que reflejan las pruebas.

Este plan generó un profundo rechazo de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria, quienes entienden que se pretende que los liceos compitan entre sí. Los docentes también entienden que con el Promejora se va hacia un modelo de educación Chilena. A su vez, Secundaria también reaccionó ante este proyecto: entre otros argumentos, explicaron que los planes de estudio, según la última ley de Educación, sólo pueden ser establecidos por Secundaria.

Daniel Corbo - CODICEN
Ahí surgieron múltiples problemas políticos: el plan fue propuesto por un integrante del Partido Nacional y es rechazado por el sindicato docente y por las autoridades de Secundaria, Pilar Ubilla y Fernando Tomeo, representantes del MPP. La oposición reclamó que el gobierno “gobierne”, y que es el CODICEN quien manda, por lo que el CES tiene que acatar. Mientras todo esto pasaba (durante esta semana) el presidente Mujica estaba en México y cada tanto realizaba alguna declaración poco jugada sobre el tema.

Lo que pasó y lo que pasará

Recientemente se celebraron varias reuniones entre Secundaria y el CODICEN en busca de acuerdos sobre este punto. El primero quiere que el Promejora se modifique y que intervengan en su nueva redacción todos los actores de la enseñanza. El segundo aceptó eso pero sin el apoyo de Corbo. El nacionalista presentó una contrapropuesta que permite la intervención de otros actores, pero que no modifica el Promejora. Ayer viernes, a última hora, se anunció que hoy sábado se firmará un acuerdo entre Secundaria y el CODICEN sobre este asunto.

Según informa el diario El País, el documento que se firmará hoy es el resultado de una síntesis entre las diversas propuestas. El CODICEN promete atender la opinión de los docentes, al tiempo que se acordó extender el plazo para que los liceos se puedan anotar en el Promejora. Siendo más claro: van a estudiar modificaciones al plan, mientras piden a los liceos que se sigan inscribiendo.

Si el Promejora es o no la salvación de la crisis educativa en Uruguay, lo pueden responder los expertos en esta materia. El problema es cuando esos expertos no se ponen de acuerdo. Lo lamentable de todo esto es que mientras ellos discuten, 4 mil jóvenes no terminarán las clases este año por los altos índices de deserción estudiantil.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Cuba sí, Estadio Charrúa no


Al fin, después de veinte años sin venir, después de diez años que lo espero, después de seis meses de haber adquirido la entrada, llegó el día del concierto de Silvio Rodríguez en Uruguay. Probablemente, si hubiera ocurrido a mis 16 años (esa época en que se citan frases contestatarias o de amor –que no es lo mismo pero es igual- sin comprenderlas bien, solo para afianzar una identificación con alguien admirado) la emoción y la ansiedad habrían sido mucho mayores. De todos modos, aunque éstas ya no sean mis épocas liceales, no dejaba de ser un suceso significativo. Silvio Rodríguez en Uruguay. Al fin, después de tantos casetes escuchados hasta el hartazgo.

Todo estaba predestinado a ser un evento perfecto. Mi madre, mi tía, mi mejor amiga y yo, todas en una espléndida ubicación en el sector VIP, nada de gradas: sobre la mismísima cancha del Estadio Charrúa. Pero si hay algo que debemos aprender, amigos míos, es no todo lo que estaba predestinado a ser, es. Ya la llegada en auto fue un caos absoluto, avanzando metro a metro a merced de los semáforos y el tránsito endemoniado de Avenida Italia en la hora pico. Hora pico + 20 mil personas con el objetivo de llegar a un mismo lugar= 30 minutos para avanzar 200 metros.

Llegamos sobre la hora en busca de la bendita puerta cinco. Mientras todas las demás puertas estaban vacías, la nuestra estaba atestada de gente. Nos dispusimos a esperar cerca de la puerta, pensando que, si eran entradas numeradas, no tenía sentido la noción de “colarse”. Una mujer nada simpática que, irónicamente, estaba delante nuestro, nos piantó un discurso eufórico y agresivo sobre  muestra inmoralidad por no haber hecho la cola que ella había tenido que hacer y no sé cuántas cosas más, pobre señora. Claro, entonces nos dimos cuenta que la cola tenía una longitud de miles de cuadras. Lo que tuvimos que caminar para llegar hasta el final fue más de lo que habíamos caminado para encontrar la maldita puerta cinco.

Y es que la cinco no era solo “nuestra” puerta. Era la de casi todo el estadio. Medio estadio entrando por una misma puerta. Y sin portero, sin acomodador, sin nada. Nada de nada. Setecientos pesos en entrada y cualquiera podía meterse por donde quisiera porque nadie controlaba nada. Digamos que fue el peor día de ventas para los revendedores. Decir que era un recital de Silvio Rodríguez y no, por ejemplo, del Indio Solari, porque la cosa podría haber terminado mucho peor. O quizás no, y son meros prejuicios. La cuestión es que la gente mantuvo la calma aún cuando la voz de Silvio empezó a sonar y la mitad de los espectadores nos encontrábamos afuera.

Me perdí el momento ese tan lindo de todo concierto, cuando finalmente el artista sale al escenario. Lo perdí, ya está, nunca lo voy a volver a tener. Al contrario, cuando ya en la cuarta canción logramos entrar al estadio, en vez de disfrutar a Silvio estuvimos largos minutos avanzando en una horda desorientada ante la falta de un mísero acomodador, y luego preguntando sector por sector para ver cuál era el condenado VIP 12b. VIP, un corno. Silvio estaba lejos, naturalmente, pero ni siquiera podíamos divisarlo porque toda la gente que entró sin  respetar su número de entrada (o sin entrada directamente) se había apiñado de pie delante de nuestro sector. Pero al menos ya estábamos allí, y teníamos una pantalla gigante.

La pena es que la desagradable travesía de la entrada empañó, durante los primeros minutos, lo que debería haber sido un momento no sé si mágico, pero al menos especial.  Afortunadamente, Silvio cantó casi tres horas, por lo que hubo tiempo suficiente para quitarse el mal humor y entregarse a sus canciones. Todos sabemos que los recitales de músicos con mucha trayectoria  tienen su mejor parte en la segunda mitad. Antes presentan los temas nuevos, que muy pocos conocen, en melodías de belleza variable. Está bien, ningún artista –salvo Vilma Palma- merece cantar solo canciones del noventa para atrás.


(La captura no es mía, es tomada de un alma amable que compartió su registro en la ciberesfera)

Pero fueron, por supuesto, esas canciones del noventa para atrás las que nos emocionaron. Más que los clásicos Ojalá, Óleo de mujer con sombrero, Por quien merece amor y la preciosa Playa Girón, me conmovieron cuatro canciones quizás no tan conocidas, que siempre había escuchado con el sueño de sentirlas en vivo algún día. 

La maza, la primera que escuché de él y que me asustaba de niña con los golpes de percusión que imitaban un corazón o una maza sin cantera, fue también la primera conmoción de la noche. La gaviota, una pequeña canción de melodía increíble, fue un regalo inesperado. Casi había olvidado que quería escuchar esa canción. Tan rápida, tan detenida. Qué belleza. Luego, El Necio. Canción poderosa como pocas, también inesperada, y más poderosa que nunca. Y después, casi al final, Pequeña serenata diurna. ¿Cómo alguien puede cantar “soy un hombre feliz” en una melodía tan pero tan melancólica y lograr que le creamos profundamente?


(Ya se habrán dado cuenta que este recital tiene una data de largos años, aunque su voz sigue intacta)

Me acuerdo de un amigo que hace años me había regalado un casete con esas dos últimas canciones porque eran sus preferidas y yo nunca las había escuchado. Qué alegría habrá sentido cuando Silvio se las regaló en vivo, desde el lugar del estadio donde se encontrase.

Tal vez el final podría haber tenido una culminación más enérgica. El tercer bis no culminó con Unicornio, el hit que faltó sin aviso, tal vez porque no lo pudo encontrar. Al contrario, el concierto cerró con dos canciones nuevas (es decir, poco conocidas), sin demasiada emoción. Canción urgente para Nicaragua también habría sido un final explosivo. Pero, ¿saben qué? No importa. La ternura de su guitarra vale por cualquier final taquillero.

En fin, la espera de veinte años terminó, la noche esperada terminó, Silvio terminó, y pese a los obstáculos fue una velada linda.  Igualmente me quedo con un “ojalá”: que no se vuelvan a  (des)organizar espectáculos con esta negligencia, ni en el Estadio Charrúa ni dondequiera que sea. Los artistas merecen que se los disfrute con respeto. Quizás la próxima vez la calma de la euforia por su venida aplaque la sed de ir a verlo y todo discurra con mayor tranquilidad. Y que va a venir, es casi cierto: descubrí que las dos palabras que más usa en sus canciones son “corazón” y “porvenir”. Y esas dos palabras juntas solo pueden significar algo bueno.