sábado, 3 de septiembre de 2011

Derecho de muerte

Carlos Foorbes Cano era el típico magnate millonario americano. Un hombre de negocios que nunca tuvo tiempo para su inexistente familia o para cuestiones de fe.
Sin tener el menor aviso o señal, a Carlos – al igual que a todos – le llegó su momento definitivo y todo su poder no le ayudó a escapar de la muerte. Como no tuvo herederos, testamento, socios o afecto alguno, la fortuna del magnate fue a parar en arcas del estado.

Foto de: Laura Recalde
Las noticias de la estatización de la fortuna se fueron desperdigando hasta que llegó al cementerio indio, donde descansaban todos los Canos. La mala nueva y la tierra indígena lograron lo impensado: que Carlos rompiera el panteón para poder volver a respirar y resolver aquello que fue profanando su muerte; Carlos piensa recuperar su Fortuna y todos sus derechos de hombre vivo.
Cuando el ex cadáver sale a la vida pública todos se sorprenden y se niegan a devolverle sus cosas al ex – finado. Por primera vez en su vida (y muerte) Carlos va a estar del lado más alejado del poder ya que toda la jurisprudencia va a estar en su contra.
Pese a sus discrepancias políticas el único aliado que va a tener en su odisea legal va a ser un joven aficionado a las leyes y dedicado totalmente al espiritismo con el cual van a llevar el caso a la Suprema Corte de Justicia.
Finalmente Carlos se va enfrentar a todo un sistema burocrático estatista para poder recuperar todo lo que fue su vida tras la muerte.

Abogado
Todo el jurado es parcial
Fiscal
Objeción, no tiene argumentos
Abogado
Pero claro que los tengo. Cada integrante del jurado está vivo y mi defendido está muerto

miércoles, 31 de agosto de 2011

Sobre Ambrose Bierce y su personajes de literatura bélica

Nobleza obliga, antes de cualquier otra disquisición, quisiera decir que la primera persona a la que oí mencionar al autor que hoy quiero aludir fue el Prof. Armando Miraldi, a quien sin dudas le debo muchas gratas horas de lectura gracias a sus excelentes recomendaciones durante el curso de Historia Contemporánea en LICCOM.

Ambrose Bierce forma parte de una generación de escritores estadounidenses que ejerció como puente entre el terror fantástico de Poe y los horror no menos oscuro inspirado por las realidades de la Gran Guerra y de la Recesión que impulsaron a los literatos de los años veinte y treinta como Fitzgerald o Hemingway.

Dicha aseveración se puede poner a prueba a través de la lectura de sus cuentos alimentados por su propia experiencia en la guerra de Secesión, en la crudeza de las descripciones de los episodios de batalla, el odio de variados orígenes entre los bandos o en la atenta espera previa, en la pobreza de los campamentos, en el desprecio que muestra y los insultos que vocifera el último soldado totalmente embarrado mientras cava pozos para la trinchera y pasa el Gobernador con su comitiva “impecablemente ataviados” (en Una escaramuza...) que se puede rastrear hasta sus sucesores en “Adiós a las armas” o “Por quién doblan las campanas”. Al mismo modo se puede trazar una línea que llega al miedo a la soledad total volviendo al pasado constantemente en busca de consuelo o al temor a nunca reencontrarse con el verdadero amor como en “El Gran Gatsby”.

De la obra de Bierce quisiera destacar lo que es tal vez su obra más conocida y mejor celebrada “Cuentos de soldados y de civiles”, y en particular dos piezas dentro de la colección “Una escaramuza en los puestos de avanzada” y “Parker Addison, filósofo”.

Del primero se logra destacar la estructuración en cuatro partes que desde el principio guía al lector bajo títulos tan promisorios y a su vez descriptivos como “En relación con el deseo de morir”, “Cómo decir lo que debe oírse”, “Combate de un hombre que lucha con el corazón” y “Los grandes honran a los grandes”. La historia podría resumirse como la experiencia de un hombre que desea ser nombrado como oficial del ejército del Norte pero que es originario del Sur y que sigue profesando públicamente cariño por su tierra. No obstante como se considera un hombre racional y en la guerra debe mandar la razón ante todo por eso quiere ir al frente yanqui unionista. Pero dentro de las particularidades que se repiten en ambas historias, los modos despojados de abordar la muerte en el caso del joven capitán como deseo, frente al fracaso matrimonial, volver al frente es volver a la acción, revivir. Posiblemente, no faltan analistas, que así lo expresan, Bierce exhibe estas actitudes en estos cuentos escritos en 1909 porque ya planeaba alejarse de todo en búsqueda de nuevas aventuras bélicas, como lo hizo en 1913 en medio de la revolución Zapatista, a casi diez años de la obtención de su divorcio y los fallecimientos de sus dos hijos; y pese a su cómoda posición económica por su actividad como literato, y sobre todo como periodista de las publicaciones del magnate William R. Hearst en San Francisco, primero y en Washington, más tarde.

La revisión histórica antes apuntada, que a su vez nos presenta sus raíces en la desgracia ineludible, casual, no pocas veces absurda, la fatalidad, sí, siempre ella y su envolvedor encanto en las letras desde siempre y que aparece tras misterios ceñidos en capas, tramas de miedo que como géneros (de tela o en cualquier otro sentido) embeben de magia hechos aparentemente comunes y hasta cotidianos. De allí surge el “temor sobrenatural” que se apodera, por ejemplo del general confederado que interroga al recientemente capturado espía Parker Addison que lo tiene desorientado respecto a sus especificaciones sobre la muerte, las que aquél clasifica al principio como “insensatas” y “fantasiosas”. Entonces ni bien el general lanza la sentencia casi atajándose como si fuera posible contener al destino “No me gustaría morir, no esta noche”, uno como lector se aventura en “Ok a partir de acá algo fuera del plan va suceder, este espía no será ejecutado al amanecer y este general difícilmente vuelva a su comandancia tal como lo preveía, posiblemente entienda por sí mismo todo lo que el sargento espía tenía para contarle sobre la muerte como la última experiencia de la conciencia de la vida o como perdida de la posibilidad de felicidad”. Y es así, el cuento termina con la línea del general “Supongo que esto es la muerte”, memorable ¿no? Allí se acabaron “las sonrisas de ironía” definitivamente y al final la inefable dulzura de la sonrisa del final cuando el general creyó haber decodificado su noche con Adderson.

Eso justamente, el entrecruzamiento de esas tendencias Eso justamente, el entrecruzamiento de esas tendencias de manejo de la anticipación asociada al miedo es lo que lo asocia a este escritor munido de su experiencia en distintas campañas bélicas tanto a Poe que lo antecede, como a Lovecraft como seguidor.

“Una cosecha de muerte”, soldados de ambos bandos caídos en Gettysburg, julio de 1863 (fotografía de Timothy O´Sullivan)

Las oposiciones propias del campo de batalla que se notan más claramente en “Una escaramuza…” relucen en la amplia adjetivación en el que se contraponen las situaciones habituales y los temperamentos de los hombres allí retratados. Con un ejemplo simple al hablar del Gral. Halleck (quien desde la historia de este cuento habría sido asignado en lugar de Buell, quien, vaya casualidad, comandó la división del propio Bierce en Ohio) como “un hombre de experiencia no probada, teórico de carácter indolente e indeciso” frente a la caracterización del capitán Armisted (otrora joven de familia sureña acomodada que se ofrecía a los fuegos de la guerra para evitar a la familia la deshonra del suicidio) en plena batalla: “Penetrando el estruendo, flotando por encima de él como la melodía de un pájaro en lo alto, resonaban las lentas y monótonas órdenes del capitán, sin acento ni énfasis, musicales y tranquilas como un cántico en las noches de cosechas. Familiarizados con aquel sonido tranquilizador en los momentos de eminente peligro, aquellos soldados inexpertos, con menos de un año de entrenamiento, cedían al hechizo y ejecutaban las órdenes con la precisión y compostura de veteranos”. Se nota claramente en este sentido que la capacidad calificadora excede al ordenamiento de delineado de un paisaje a través de epítetos. Las oposiciones propias del campo de batalla que se notan más claramente en “Una escaramuza…” relucen en la amplia adjetivación en el que se contraponen las situaciones habituales y los temperamentos de los hombres allí retratados. Con un ejemplo simple al hablar del Gral. Halleck (quien desde la historia de este cuento habría sido asignado en lugar de Buell, quien, vaya casualidad, comandó la división del propio Bierce en Ohio) como “un hombre de experiencia no probada, teórico de carácter indolente e indeciso” frente a la caracterización del capitán Armisted (otrora joven de familia sureña acomodada que se ofrecía a los fuegos de la guerra para evitar a la familia la deshonra del suicidio) en plena batalla: “Penetrando el estruendo, flotando por encima de él como la melodía de un pájaro en lo alto, resonaban las lentas y monótonas órdenes del capitán, sin acento ni énfasis, musicales y tranquilas como un cántico en las noches de cosechas. Familiarizados con aquel sonido tranquilizador en los momentos de eminente peligro, aquellos soldados inexpertos, con menos de un año de entrenamiento, cedían al hechizo y ejecutaban las órdenes con la precisión y compostura de veteranos”. Se nota claramente en este sentido que la capacidad calificadora excede al ordenamiento de delineado de un paisaje a través de epítetos.

En sus cuentos se puede resumir lo “nauseabundo”, “agonizante”, “estallido” “desorganizado ”y “despojado de gloria” de un contexto tal en expresiones que se repiten una y otra vez así, y de modos sinonímicos junto a lo poético que pueda resultar encontrar descripciones de la duda humanizante sobre el propio ser que se encuentra allí rodeado de otros pares en su situación pero al mismo tiempo infinitamente solo, como en el final de “Una escaramuza…” en la que el gobernador que queda en medio de la batalla apenas con magulladuras pregunta por el joven capitán Armisted que lo salvó, le hacen notar que su cadáver se halla a su lado y el hombre no logra reaccionar, el narrador remata intensamente: “Estaba tan cerca que el gran hombre hubiera podido posar la mano encima. Pero no lo hizo. Posiblemente tuvo miedo de que sangrara”.

El nosotros que usa al hablar de los soldados y del asedio habla a las claras de la angustia del haber estado ahí pero no solamente cargado de descriptivismo gratuito. No solo va a los fondos se mueve en todas las direcciones posibles de las profundidades de un infierno como el de la guerra el que no pocos hombres eligen como único modo de intentar sobrevivir.

Tropas federales a las afueras de Nashville, 16 de diciembre de 1864 (fotografía de George Barnard)

Nada de esto resulta en el mundo de hoy escandaloso, mucho menos en el campo literario,la distancia temporal solo hace que se magnifique cualquier apreciación de esta obra, las guerras se han sucedido una y otra vez con la acumulación de las experiencias de los hombres en las trincheras. Sin ir más lejos, este agosto que termina quedará en la peor historia del ejército estadounidense como pieza del peor año desde que comenzara la invasión a Afganistán hace diez.

Solo me resta subrayar la invitación a la lectura de este autor y resumir mi opinión en que la literatura de Bierce no solo es moderna porque sea amarga como algunos de sus críticos contemporáneos estimaron al apodarle Bitter Bierce.

martes, 30 de agosto de 2011

El día de la final de El juego de la Oca

Jorge Pérez
Corría el año 1994 y la locación era España aunque yo lo veía desde aquí por la magia de la TV. Aunque no puedo decir que lo vi con mis ojos, sí recuerdo que nunca pude ver la final de El juego de la Oca. Para aquellos que son muy jóvenes El juego de la Oca era un programa bus de entretenimientos conducido por un sujeto llamado Emilio Aragón que siempre será recordado por ser un hombre que usaba esmoquin con championes o según él: “Esmoquin con Tenis”. Además de Emilio (que ahora dicen que dirigió una película) la gente tiraba dados virtuales (poco cristalinos y muy sospechosos) y hacían pruebas en las cuales apostaban pesetas para después quedárselas, siempre y cuando ganaran.
Esas pruebas iban variando desde responder unas preguntas bajo la amenaza de que Flequi te cortara el pelo o mantener las pulsaciones bajas frente al baile de una stripper hasta pruebas que eran más tirando a lo hardcore: subir por un palo enjabonado con 6 rottweillers mostrando los dientes, pasar por un túnel con serpientes (según ellos solo dos eran venenosas) o desarmar una bomba boca abajo a 20 metros del piso (abajo había una piscina en defensa de los productores).
A medida del paso de los programas las pruebas iban complicándose para acaparar mayor rating, es así que se llegó al nivel de que el propio Emilio gritara: “Salta que va a explotar”. Ésa era la señal para que el participante se tirase a la piscina y así no morir.
El cocktail entre ansia de rating y bombas siempre llega a un mismo término, el cual se dio en la final. En primer lugar al participante amarillo le explotó algo y se le quemó la cara. Lo más extraño es que el programa siguió grabándose porque los productores televisivos no saben de karmas o de malos vaticinios.
Sí cortaron la grabación cuando a la participante verde le vino un paro cardíaco en el agua y allí marchó; misteriosamente esa participante había caído en la “casilla de la muerte” aunque a diferencia del juego no pudo volver a empezar (a menos que creyera en la reencarnación y eso).
Obviamente el programa nunca fue emitido especialmente porque nunca se pudo terminar de grabar. Estando en Uruguay no supe por qué nunca transmitieron el último episodio, hasta que pude hablar con un ciudadano español ya que en España no pudieron tapar la información pese a que por un contrato que firmaban los participantes no tuvieron problemas legales.
Como nunca pude presenciar el hecho de primera mano creo que seguir dando datos es faltar a la verdad. Lo único que queda es brindarle un homenaje a aquellos que sacrificaron sus vidas yendo de oca en oca.

domingo, 28 de agosto de 2011

Red Hot Chili Peppers: "Dr Johnny Skinz's Disproportionately Rambunctious Polar Express Machine-Head"

De verdad se llama "I'm with you", pero ta.

Hace algunos años, John Frusciante oficializaba su salida de los Red Hot Chili Peppers. Esta es la segunda vez que deja la banda, la primera fue en la cúspide de su carrera, cuando lanzaron el Blood Sugar Sex Magik
Al anunciar su salida, varios pensamos que este sería el fin de una banda que escuchamos y soñamos con verlos desde pequeños. Pero no.

Anthony Kiedis, Chad Smith y Flea decidieron continuar con este monstruo rojo y picante, e incorporaron en sus filas a alguien que estaba detrás del Marshall de Frusciante en la última gira: Josh Klinghoffer.
A mediados del año pasado se metieron en el estudio. Meses después lanzaron como nombre tentativo para el disco: Dr Johnny Skinz's Disproportionately Rambunctious Polar Express Machine-Head. Varios pensamos que dejaron su buena salud de lado, y en el nombre del rock, volvieron a la heroína. Pero no.

Finalmente dieron a conocer la tapa oficial y el nombre del disco: I’m with you. Con ese título, rápidamente imaginé baladas bien pop, romanticonas, nada de funk y una desilusión tremenda. Pero no.

Hace un mes y algo lanzaron su primer single, “The Adventures of Rain Dance Maggie”, un tema bien popero, súper bailable y pegadizo. Con la voz inconfundible de Anthony y la incógnita develada de cómo sonaría la nueva viola.



Anunciaron el lanzamiento del disco para el 30 de agosto (pasado mañana). Pero no.

La semana pasada lanzaron un streaming por iTunes donde se puede escuchar el disco completo, y organizaron fiestas en diversos lugares del mundo para escuchar I’m with you. También anunciaron una función de cine donde se puede ver a la banda tocar el disco completo (obviamente en Uruguay no se va a desarrollar dicho evento). 

Escuché el album, y no me decepcionó. Los primeros temas son muy buenos. El bajo de Flea es la voz cantante en cada canción, y todos van detrás de él. El disco entretiene pero no asombra, y abre puertas para seguir creando. La banda está en el camino que inició con By The Way, solamente que con mucho más pop, mucho “Dance, dance, dance”, y menos pasajes de distorsión rockera. Van a salir de gira con un buen material.

El 18 de setiembre tocan en el Monumental de Nuñez. No cuentes más, esto es lo que falta exactamente: The RHCP Countdown 

Les dejo unos temas de este disco. Vayan despejando todo y consigan una bola de espejos. Esto es para danzar. 





Escuchá el disco acá (Monarchy of Roses está mal subido en ese link, pero el resto parece que está bien)

sábado, 27 de agosto de 2011

Recuerdo cuando que en la TV hubo programas de humor


Por la radio dicen que estamos viviendo el mes de la nostalgia; así que debe ser cierto y por lo tanto uno está obligado a recordar cosas intrascendentes que tan solo por el hecho mismo de recordarlas parecen cobrar una mayor relevancia. Capaz que el artículo nostalgioso debería haber venido antes del 24 de agosto; pero en mi defensa puedo decir que el hecho de no haber recordado la fecha a tiempo es una especie de homenaje o crítica a tal temporada nostalgiera.

Antes de adentrarme en el análisis quisiera plantear lo problemático de los recuerdos, especialmente cuando la mente de uno linda con la estupidez. Tan solo pensemos que bajo el nombre de recuerdo se clasifican cosas como:  el suceso del pasado (recuerdo haber empezado a escribir este artículo), detalles intrascendentes que tan solo por recordarlos cobran cierta importancia mística, (recuerdo que en el álbum de Italia 90 la única figurita que me faltaba era la del Pepe Herrera), aquellas cosas que no recordamos pero que sí recordamos haber recordado esas cosas (recuerdo que una vez me preguntaron cual era mi primer recuerdo yo dije una vez que no me dejaban comer frutillas en el jardín) también está el recuerdo de cosas que nunca vivimos pero de tanto escucharlas ya la tomamos como nuestras (recuerdo al Pepe Veneno haciendo el couplé de la computadora) e incluso hay recuerdos de cosas que no pasaron pero por un problema de burocracia mental se han traspapelado (recuerdo la carrera que hicieron Superman y Jesús para recaudar fondos).

Frente a tal madeja mental empiezo a ponerme nostálgico y en este caso la nostalgia viene por lo televisivo ya que la televisión tiene una cualidad caduca perfecta para el memorioso de turno. Si los Beatles son eternos debido a que permanecen, la serie Detective de señoras tuvo la expectativa de vida de una mariposa fumadora.
Cuando uno se pone a recordar medios está la tentación de ponerse apocalíptico y empezar a gritar que se han perdido los valores porque antes todo era mejor. Creo que lo único que se puede decir es que antes era distinto y que es imposible ver la televisión como uno la miraba antes; por lo tanto la intención es recordar tan solo por la coerción social que me obliga a la nostalgia.

Obviamente voy a ponerme caprichoso y tendencioso para seleccionar 4 expresiones humorísticas extremadamente simples y no por ello menos eficaces. Porque yo considero que antes había programas de humor propiamente dicho y que tenían su éxito a través la simpleza que rozaba lo dionisíaco por no decir la barbarie.

1)  Lamentable  y sorpresivamente no va a estar acompañado de video debido a que no se halla en youtube. Pero creo que la mención al mago que interpretaba Cacho De la Cruz en el show del mediodía sin el video es igualmente importante. Para los que recuerdan Cacho fracasaba haciendo trucos mientras tarareaba. Así dicho no parece gracioso pero los que lo vieron recordarán su éxito en tan simple proeza.

2)  Subiendo un poco el tono pero en lo familiar encontramos al señor Berugo Carámbula (el primo de Marcos) interpretando al payador Gabino creo que en telecataplum. El formato es el de filling the blanks a través de la métrica y la rima y si tuviera que explicar este formato lo haría justamente con éste payador. No es un grado cero del humor pero pega en el palo, entendiendo por qué es gracioso esto se entiende mucho del humor.

 
3)     Ya cruzando la orilla y elevando bastante el tono nos encontramos con Álvarez y Borges. De seguro alguno los vio en el millar de repeticiones que tuvo No toca botón en la medianoche del canal 12. Lo más interesante de la sala de espera y posiblemente más gracioso es la desprolijidad de la cuestión. Es solo un tipo rápido y gracioso que dice lo que se le cruza por la mente con otro que lo quiere guiar, otros dos que se ríen en escena y un decorado bastante berreta. Por más que los chistes planificados - como el del crucigrama - son buenos; lo que realmente nos atrae es eso inesperado provocado por la falta de respeto y estándares.


 4) Terminando y subiendo el tono en cantidades exponenciales encontramos  a un personaje que perduró pero que tuvo su génesis en un programa de cable sumamente descontrolado llamado Orsai de medianoche; por si no se dieron cuenta me refiero al Gato de Verdaguer. La premisa es muy simple: Pettinato agarra una marioneta de gato y cuenta los chistes más groseros, homófobos, racistas, machistas y políticamente incorrectos posibles. Admito que uno se siente medio mal al reírse de esto pero es esa mezcla de falta de censura, barbarie y prohibición de reírse de tales temas lo que hace gracioso al gato.

 

viernes, 26 de agosto de 2011

Cómo mantener una charla de bar y no morir en el intento

Quizá este sea uno de los artículos más aburridos que escribí. Tal vez sea uno de los más importantes. Aunque pensándolo bien, puede que sea solo la visión de un periodista. Entiendo que es casi vital estar al tanto, mínimamente, de lo que pasa fuera de nuestro hogar. No dudo que ello, en algún momento, modifique nuestro estilo de vida.

Foto: Jorge Pérez
Conversando con un compañero de clase del Seminario de Periodismo (materia de cuarto año de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación) surgió el tema de la figura del senador Jorge Saravia. No recuerdo las palabras exactas, pero el comentario de mi colega de estudios fue algo así: “ah, no tenía idea que Saravia ya no estaba en el Frente Amplio”. Eso no solo demostró que mi compañero desconocía el último y gran enroque legislativo, sino que hasta me animaría a afirmar que tampoco sabía cuál era el contexto en que el Saravia pasó de ser frenteamplista a ser blanco.

Si tú, lector de Mediorama, estás tan “pintado” como mi compañero, acá va un repaso de algunas de las últimas maniobras realizadas por quienes nos gobiernan y algunos más. No entraré en detalles, fechas ni números. Simplemente lo que pasó y lo que tal vez pasará.

¡¡¡Pero escuchame, papá!!!

El presidente de la República, José Mujica, discutió durante meses con el vicepresidente, Danilo Astori, para que el Poder Ejecutivo redacte un proyecto de ley que cree un Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales (ICIR). Le decían “impuesto al agro”, pero de ahora en más le dirán ICIR. Les aviso porque esa sigla la van a escuchar bastante en los próximos meses. El proyecto que crea el ICIR ya está en el Parlamento. Básicamente posibilitará que los dueños de grandes campos y con buena productividad tengan que pagar un nuevo impuesto. Mientras más grande es esa propiedad, más alto el gravamen. Ahora les toca a los legisladores discutir y aprobar el texto. Posiblemente lo aprueben solo con los votos del oficialismo, pero no antes de un acalorado debate.

Te vas porque yo quiero que te vayas

Aratirí, esta minera que se iba a instalar en nuestro país para extraer el hierro de varios departamentos del interior, anunció que enlentecería sus inversiones en nustro país. Eso significa que el dinero que ya tenían para comprar toda la maquinaria, para construir toda la infraestructura y pagar sueldos, se irá hacia algún otro país. Al menos hasta que Uruguay determine qué hará con sus políticas en minería. Los empresarios se molestaron por el debate interno que se generó alrededor de Aratirí. Ahora el gobierno creó una comisión que discute las nuevas políticas del país en esta materia. Posiblemente en algunos días tendremos novedades sobre el tema.

Bajá un cambio

El Partido Colorado está por conseguir 250 mil firmas con las que llevará a plebiscito una reforma constitucional para que, entre otros puntos, se baje la edad de imputabilidad de 18 a 16 años. Es decir que si un joven comete un delito con 16 o 17 años no se lo juzgará con el Código de la Niñez y la Adolescencia, sino que se lo sancionará con del Código Penal. Se quiere atacar de ese modo el problema de la minoridad infractora. Esta eventual reforma levantó grandes debates entre frentistas, blancos y colorados. Saber de este tema es importante porque es casi un hecho que en 2014 –sino antes– todos los uruguayos deberemos elegir en las urnas si apoyamos o no la iniciativa.

Ya está, me quedó claro

Por último, para quienes nada sabían de Saravia, les cuento cómo fue la situación. En 2004 (tiempo electoral) el ahora senador Saravia dejó el Partido Nacional (PN) y se sumó a filas frenteamplistas. Creó en el Espacio 609 un sector que se denominó “Columna Blanca”. Al tiempo le cambió el nombre para “Patria Grande” (uno menos obvio). Pero este año, en medio del debate para crear una ley interpretativa de la Ley de Caducidad, Saravia se mostró contrario a la iniciativa por entender que se iba en contra de los pronunciamientos populares que no habían logrado desaparecer esa ley de nuestro sistema jurídico. De ese modo fue en contra de sus compañeros del Frente Amplio (FA) Tiempo después de la votación –el texto finalmente no se aprobó– Saravia anunció que dejaba el FA pero que no renunciaba a su banca en el senado. A los días anunció que volvería al Partido Nacional para integrar un nuevo sector al que denominó Concertación Republicana Nacionalista. Ese enroque le dio un voto más al PN en el senado, y por supuesto, un voto menos al FA.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Siempre se trata querer mirar esquivando quién sabe qué

Reciclando viejos divagues y fotos casuales de días en formación docente y de reforma de una jovencita bastante descreída y por lo general malhumorada.


Recuerdo de un paisaje de hastío en la paciencia aguada y para con ciertos individuos-lugares obstáculo

Entonces la ciudad se deja secuestrar por mis ojos sin ofrecer resistencia.

La mañana era clara, la sinrazón eterna.

“Los paisajes urbanos, conjuntos de manchas menos verdes”,

ironizaba con su labia como si yo no supiera quién era Monet.

Cuando todo nos aburre y la desidia rige,

la urgencia de metamorfosis nos exige

el desembuche de nuevas palabras viejas.

Las que no siempre salen,

aunque me crea que sé trabajar con ellas,

esta vez respondieron

por más que solo a mí me dijeron:

“Levantate y no te compliqués, no sigas desperdiciando tu mañana,

al huir por Libertador el viento te aguanta las espaldas

y diluye peroratas.

No importa lo altas ni derruidas de estas cornisas que te rodean,

ni los domos o las portas que los arquitrabes de enfrente rezan

y que sin contemplar tu posible fe, todas las ofertas prometen.”