domingo, 2 de octubre de 2011

AAAAAAAAARHHHHHHHHHHAHAHAHAHHRHRHHAHRHR #VienenLosFooFighters

:D

Sí. Leíste bien. Vienen los Foo Fighters. Respirá hondo. Pellizcate, o pedile a alguien que te pegue un piñazo en el hombro. Comprobá que ésto está pasando en serio, y leelo de vuelta: Sí. Vienen los Foo Fighters
Los rumores más fuertes sobre su posible venida, comenzaron desde que sacaron su último álbum "Wasting Light".  Pero el otro día, esto dejó de ser un rumor para ser posta, ellos lo confirmaron en su página oficial de Facebook.

¿Dónde va a ser el toque? En el Estadio de River Plate (No, en el Saroldi, no. En el Monumental de Núñez).
¿Cuándo? 12 de Mayo del 2012 (Falta un montón. Nos da el tiempo como para juntar las monedas y planear el viaje).

Habrá que prepararse, ir repasando sus discos y mentalizarse para ver en acción a Dave Grohl y compañía. 

Los dejo envenenados con algunas perlitas.

 

sábado, 1 de octubre de 2011

Breve reflexión contemporánea


FOTO: Ruy Ramírez
Dice el periodista: “También dijiste que la televisión es buena para la cultura. ¿Con esto te referís a los programas únicamente de carácter cultural o pensás que programas como ‘Bailando por un Sueño’ o ‘Intrusos’ poden ser favorables para la cultura?” Entonces el entrevistado, magníficamente, responde: “Yo no digo que sea buena, es parte de la cultura. No se puede pensar en la televisión como un instrumento para generar mejor cultura. Es parte de la misma y es su propio reflejo”.

Este fragmento corresponde al libro Ojo de Pez, publicado en 2009, con variadas entrevistas realizadas por estudiantes de Periodismo de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de la República (UDELAR) a diferentes personalidades uruguayas. Quien responde es Roger Mirza, docente, crítico teatral, investigador y director del Departamento de Teoría y Metodología Literaria de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UDELAR. 

En verdad, para hoy, simplemente quería recordar esa reflexión. Pensemos qué tan distante (o cercano) está lo que vemos de lo que somos. Pensemos en los usos y las gratificaciones que le encontramos a los productos culturales. ¿Son acaso quienes critican a “Bailando por un Sueño” los mismos que consumen los programas culturales de Televisión Nacional del Uruguay? Quizá si somos un poco menos hipócritas podamos aprender mucho más de nosotros, y ahí sí, tal vez nos avergonzaremos, pero tal vez también nos podamos enorgullecer.

martes, 27 de septiembre de 2011

Alberto Laiseca o el poder de la palabra


Por lo general tendía a explicar las razones por los cuales seleccionaba un link youtubiense y lo luego lo mostraba; un intento descarado de marcar una direccionalidad en la mirada, un “miren aquello por esto”. En la presente ocasión voy a invertir el procedimiento para contaminar menos la mirada y aprovechar cabalmente las otras virtudes del presente link.
A modo de prefacio: por el canal I-Sat los viernes cerca de la medianoche – dependiendo de la hora en que terminara Cha Cha Cha – había unos diez minutos iluminados a través del ducto de un ventilador en que un señor se sentaba a narrar.
 

 Pregunta: ¿Por qué esta pata de mono me da más miedo que otras?

Pues, respondemos desde aquí: el hombre es lenguaje, al inicio era la palabra, la quintaesencia que une nuestros átomos es el verbo, homo parole y todas esas expresiones que utilizan los hombres y mujeres adeptos a la semiótica totalitaria.  Pero también son esas cosas que son más fáciles de aceptar luego de ver y escuchar la narración de esta pata de mono.

Nuevas preguntas: ¿por qué cruje el parquet, se espesa el líquido de las cañerías y  las puntas  de los dedos son más sensitivas cada vez que escucho esto? La respuesta, no casualmente, es la palabra. La elección, combinación, pronunciación e interrupción  de la palabra  es aquello que cambia la sustancia, o parece cambiarla, lo cual es lo mismo.

Materializo: ¿por qué es tan bueno este relato? Pues por el uso del lenguaje y nada más, porque la diferencia no se halla en el hecho o en las cosas, está en la expresión de ello.
Permítanme introducir una mentira, porque la poesía se halla en la mentira y no en el hecho. ¿Cuál es la diferencia de la guerra de los mundos de Wells a la de Welles? Les aseguro que es mucho más que una letra.

Este sujeto, Laiseca, nos da argumentos a los defensores del relato en contra de la historia, a los que sostenemos que en el arte la pregunta es ¿cómo? y no ¿qué?, a los que profesamos que la forma  no es una decisión posterior al contenido.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Agora qué primaveral: Ya llegó la susodicha

KoLo

Foto: Ruy Ramírez
Varias veces escuché decir "feliz primavera", pero nunca "feliz verano", "feliz otoño" o "feliz invierno". Creo que la llegada de setiembre, sentir los primeros calorcitos luego del intenso frío invernal, las flores, las hojas de los árboles, el guardar las camperas más pesadas y pelar las remeritas de manga corta: es un ritual que a la gente la llena de alegría.
Los primeros días es todo risas, pero después vienen las quejas: el viento zarpado, los plátanos de mierda, la alergia, el cambio de estación, la lluvia primaveral que te empapa y se termina al toque, y la elevación de las hormonas que derivan en expresiones obscenas. Todo esto combinado, comienza a moldear nuevamente esa expresión cotidiana de amargura en el rostro de cualquier uruguaya o uruguayo.
Seamos más inteligentes y disfrutemos con intensidad estos momentos. La alegría por el clima no es algo muy normal en nuestro país, y es de muy corta duración. 
Disfrutá, porque cuando quieras acordar, vas a volver a escuchar al vecino o la vecina decirte: "che, pero qué tiempo loco, ¿no?"
 
Mar Payssé

 Definiciones que le daríamos a un extraterrestre si en su extraño idioma (si es que tiene) nos preguntara qué es la primavera:
1. No es la hija de nuestro tío, ni tampoco se llama Vera (no me quiero hacer la graciosa con el marciano, realmente ésa era la teoría que tenía de pequeña acerca del origen del término).
2. Es esa extraña época del año donde en una misma parada de ómnibus podemos ver una persona con short y musculosa y otra con campera y bufanda.
3. También es la definitiva estación de los “saquitos de estación”, definido éste como la prenda apta para usar cuando no hace ni mucho calor ni mucho frío.
4. Es el cambio climático anunciado por las vidrieras, catálogos, prendas y publicidades que se llenan de flores (reales, de tela, de cartulina, digitales). Éste es un metonímico signo del florecimiento botánico que supuestamente ocurre en primavera mucho más que en cualquier otra estación.
Foto: Analía Buffa
5. Por lo general, el romance (que algunos teóricos contemporáneos pandenses llaman “política del cachondeo”) empieza a estar a flor de piel porque también se empieza a mostrar un poco de piel y hay seres humanos que se desorbitan con solo ver un antebrazo.
6. Si el marciano usa lentes de contacto, en seguida notará la llegada de esta estación por la acumulación de sustancias poco gratas para los ojos, provocadoras de irritaciones múltiples y llantos emocionalmente no justificados.

Ruy Ramírez

Foto: Ruy Ramírez
El Etimólogo en alpargatas atendería a que si seccionáramos en dos a la primavera tendríamos dos palabras: Prima y Vera. Como todos ya sabemos Prima en latín significa primer  y Vera se traduciría como verdad. Y si ahora - y ya traducido al latín - unimos aquello que separamos obtendríamos que la primavera no es más que la primera verdad.
Puede que alguno de ustedes sospeche sobre todo este proceso de unir, desunir, traducir y adulterar. Es lógico que sospechen que yo no quiero hablar de la primavera en tanto florcitas y la partida del señor frío y que sí quiero hablar de la primavera en tanto la primera verdad que acapara la quintaesencia del universo conocido y por conocer.
En señal de buena fe de que yo no quiero traer largas prosas sobre la llave de la panacea de masones y alquimistas voy a dejar de hablar de la primavera.  

 SClarens 

Hasta cuándo presidente? ¿Cuánto más tendremos que soportar este ataque constante? ¿Qué culpa tenemos nosotros, los ciudadanos humildes y honrados, de la inoperancia del gobierno? ¿Qué culpa tienen mis ojos? Ya no puedo ver. Es que la primavera comenzó, y con ella los problemas en la vista por la pelusa desagradable que se desprende de los árboles. Esos malditos Plátanos.  
Foto: Maite Domínguez
Mi curiosidad periodística y mi sagacidad intuitiva me llevaron a realizar una profunda investigación sobre este tema. Fue por eso que pregunté en casa a algún adulto si sabía qué clase de droga habían consumido las autoridades cuando plantaron esos árboles. Resulta que los plátanos están en Montevideo desde 1850, y uno de los argumentos en su defensa es que, al no ser perennes, nos dan sombra en verano y nos dejan ver el sol en invierno. También parece que para que un árbol sobreviva en una ciudad tiene que ser muy rústico: el sistema de cañería, el alumbrado público y la persistencia de gases contaminantes no pueden contra los plátanos. En fin. Feliz primavera.

domingo, 25 de septiembre de 2011

RHCP/LIVE!/BSAS


Fui a ver a los Red Hot Chili Peppers a Buenos Aires. Todavía no caigo. 
Hace algunos meses entraba todos los días a su web para ver si venían. Cuando se confirmó quedé en shock. Le di la plata a un amigo que cruzaba el charco para que me saque las entradas, pero se olvidó y se agotaron las que queríamos, las Campo. 
A partir de ahí hicimos lo imposible por sacar esas entradas, para poder saltar bien cerca del escenario, cerca de su sonido, cerca de ellos. Esperé 3 meses. No, perdón. Esperé toda mi vida, prácticamente. ¡Escucho los Red Hot Chili Peppers desde que tengo 5 años! 
Bueno, no importa, el tema es que finalmente conseguimos la entrada y el pasaje. Fuimos, nos comimos 10 horas arriba de un bondi, unas 5 horas dando vueltas en la ciudad para matar el tiempo, otras 6 horas aplastados y arrastrados por la gente en el estadio. Diez minutos antes de que arranque el toque de los Red Hot, decidimos movernos de nuestra posición privilegiada de cercanía al escenario, pero epicentro del infierno, para poder respirar. Finalmente terminamos viéndolos de costado, a unos 40 metros me parece, no sé, soy muy malo calculando distancias. En ese lugar podíamos tomar aire, y eso fue lo que nos permitió disfrutar el toque y salir con vida de allí. 
Los RHCP nos dieron una hora y cincuenta minutos de lo que saben hacer. Puedo asegurar que todo lo que vivimos, valió la pena.
 
John Frusciante no estaba en el escenario, ya lo sabíamos. En su lugar estaba Josh Klinghoffer, cumpliendo un gran papel. Flea, Anthony y Chad, brindan una entrega de energía y talento constante, durante todo el show. No paran. Te hacen vibrar la piel con un sonido compacto, ensamblado, con unos golpes que te parten el pecho. Los ves y no paran de gozar, bailar y saltar. La crónica del toque de Rolling Stone, escrita por Yamila Trautman, habla sobre su actitud en el escenario: "pasaron casi treinta años pero, ahí arriba, ellos siguen siendo los mismos pendejitos entusiastas". Tal cual.

Centraron su show en su etapa más reciente como banda, con temas más enfocados en la melodía, más pop, tocando temas del I'm with you, Stadium Arcadium, By The Way, y Californication. Nos mataron de una patada en la cara con las canciones del Blood Sugar Sex Magik, y el inesperado "Higher Ground". 
Un toque de los Red Hot Chili Peppers es una fiesta, sumamente bailable en cada momento. Cuando uno sueña con verlos desde que es un niño, ese momento se convierte en algo muy emocionante. A su vez, un show en Argentina le da un toque de partido de fútbol con el público coreando cada letra, cada riff. Entre tema y tema siempre hay un canto de aliento a la banda, donde encontramos los hits "Soy Chili Pepper, es un sentimiento, no puedo parar", y "Olé, olé, olé, olé. Red Hot, Red Hot". La energía de ellos y la respuesta de la gente, esa energía, es amor.
Qué vuelvan pronto.

Un fragmento de lo que se vivió en Baires.


El show entero de ayer en el Rock in Rio. 

sábado, 24 de septiembre de 2011

Un penal mal pateado

Debo admitir que en estas semanas me vi enfrentado –por motivos profesionales– a leer, escuchar y consumir periodismo deportivo.  Y lo admito no porque eso sea algo muy extraño en nuestra cultura, sino porque en más de una ocasión manifesté mis críticas hacia el ejercicio periodístico vinculado al deporte (para mí eso no es periodismo).

El caso que me llevó a hacer a un lado mis prejuicios fue el de los derechos televisivos para la cobertura de próximas eliminatorias de mundiales de futbol. El gobierno, la Asociación Uruguaya de Futbol (AUF) y las empresas Tenfield (uruguaya) y Full Play (no uruguaya) son algunos de los actores metidos en este panal, donde quien mete la mano para sacar la miel corre riesgo de ser picado.
En resúmenes cuentas –y ya les digo cuál es mi punto– Tenfield y Full Play se disputan la compra de los derechos de televisación de los partidos, pero parece que la empresa uruguaya tiene un acuerdo con la AUF que incluye una cláusula de prioridad, con la que Tenfield puede saber qué dinero ofrece Full Play (o cualquier otra empresa) para, posteriormente, igualar o mejorar la oferta. En las licitaciones comunes los oferentes no saben cuánto ofrecen sus competidores.
En fin, todo esto derivó en reuniones entre el propietario de Tenfield, el empresario Francisco (Paco) Casal y autoridades de la AUF para saber si se mantenía o no esa cláusula. Ministros, periodistas, jugadores de futbol, presidentes de la República, todo el mundo habló en este tema. Lo cierto es que el pasado miércoles un “periodista” deportivo consiguió lo que nadie había conseguido en estas semanas: entrevistar a Casal.
Ahí estaba el primer canal uruguayo, varios días antes, anunciado la entrevista. Había varias preguntas para hacerle al empresario. Entre tanto que se dijo, se habló incluso de amenazas hacia la familia del presidente de la AUF, Sebastián Bauzá.
Miércoles 21 de setiembre, 22:35 horas. El periodista comienza a hablar. Presenta la entrevista. Anuncia el tema y al entrevistado. Cuenta sobre su estado anímico, sobre su confusión, sus inquietudes y anticipa sus preguntas. La cámara lo toma a él. Luego lo toma a Casal. Después hace un plano general. Luego el cuadro vuelve al periodista, para retomar la secuencia.
Ocho minutos con 32 segundos duró la presentación de la entrevista. Un Stand Up del periodista. Para quienes vieron la conversación entre el doctor Jorge Da Silveira y el empresario Casal, sabrán de qué les hablo. De ahora en más, ese deberá ser el ejemplo por la negativa en todas las escuelas de periodismo. Lo que no hay que hacer a la hora de entrevistar a alguien, todo lo que se debe evitar, todo lo hizo Da Silveira.
La palabra “yo” debe haber sido la más repetida en la entrevista, extrañamente, siempre al inicio de las preguntas del profesional de la noticia. También, en varias ocasiones, dejó en claro que sobre el tema "no sabía mucho", que tuvo que averiguar y que "leer bastante" para preparar el encuentro. En definitiva, ese es su trabajo ¿no? Es él quien debe manejar la información y brindarla al televidente de la manera más ilustrativa.

Muchos reconocimientos, pedidos de disculpas y agradecimientos mutuos. Muy pocos minutos de tensión. Dos horas de entrevista y muy poco claras las preguntas y las respuestas. Un simple: “me puede repetir la pregunta” de parte de Casal hubiese dejado en jaque a Da Silveira.
No es mi intención hacer un razonamiento inductivo. No afirmo que el hecho de que la entrevista la haya realizado un periodista deportivo fue el motivo de su mala calidad. Sin embargo, no dudo que un periodista no deportivo (un periodista) podría haber realizado una mejor entrevista.

martes, 20 de septiembre de 2011

La pornografía en los tiempos de la opulencia digital

Últimamente estuve divagando erráticamente sobre la Internet y otras hierbas no reales. Incluso supe escribir una diarrea verbal en Mediorama sobre el tinte trágico de las casillas de correo en su carácter de tumba prolífica en basura.

Foto: Ruy Ramírez
Hoy les traigo otra disquisición barata del tercer tipo sobre la Internet aunque todo indica que será más difícil buscarle la veta poética; ya se darán cuenta si leyeron el título. Si no lo leyeron háganlo, pues es recomendable leer el título del artículo antes del mismo, los títulos brindan bastantes pistas para la posterior decodificación del propio artículo.
Cada dos por tres sale una encuesta que profesa que gran parte de la Internet es pornografía en alguna de sus variantes; en segundo lugar vienen los extraterrestres, lo que hace pensar que la pornografía extraterrestre sería un negocio más que redituable. Hablar de porno Alien no viene fuera del caso, ya que la virtualidad nos permite explorar las cosas más raras del porno; el anonimato y la curiosidad son una mixtura que puso creativos a los pornógrafos de turno. Con todo esto la pornografía es algo que nos acompaña en el día a día cumpliendo los sueños más políticamente incorrectos posibles.
La cuestión del tema queda muy bien planteada por South Park amalgamando la ausencia de Internet con Viñas de ira[1] de John Ford.
Veámoslo, aunque advierto que puede llegar a ser un tanto obsceno. Pero es muy ilustrativo ver la ausencia porno.


Luego veamos un video de Buscaglia que a lo  hombre orquesta supo escribir un tema con los asuntos de los mails porno que le llegaban.


Antes de la Internet la pornografía también generaba una creatividad  tangencialmente. El hecho de conseguir el material en los 90’s conllevaba a cierta complicación propia de la búsqueda, ya que no era fácil el acceso.
Foto: Ruy Ramírez
Esa cacería sumada a todos los mecanismos que permitían esconder el material sacaba algo del boina verde nuestro.  Todo el ingenio de los preadolescentes estaba a disposición de la recaudación, protección y usufructo de la pornografía. Todo un mecanismo social (porque en aquella época se compartía la información como un tesoro).
A modo de ejemplo, ciertas cosas en que se incurrían: los VHS que algún osado se animaba a comprar en la feria y que después era copiado juntando dos videocaseteras de dos familias; esa revista playboy que traía el hermano mayor de alguien de Buenos aires; las montañas de disquetes con algunas fotos de la Internet por las cuales alguien gastó una fortuna en el recibo de Antel; ver todo el programa de Benny Hill en pos de alguna teta suelta; mandar a alguien con nervios de acero a preguntar por la carpeta escondida de los videoclubs.

Intentando llevar todo esto a algo un poco más abstracto y poético (lo cual es difícil) creo que la opulencia digital -o sea, la presencia de lo infinito o de lo virtualmente infinito- es contraproducente.
No digo que sea mejor lo que se hacía en mi preadolescencia a lo de ahora. Lo que digo es que aquello era más interesante; de aquello se puede escribir una buena peli, una mixtura de los goonies, pateando lunas y porkis. Si en aquello había un montón de ingenio y anécdotas ahora no hay nada; si las cosas están demasiado cerca dejan de ser preciosas.

En La leyenda del 1900[2] el pianista interpretado por Tim Roth no podía bajar del barco debido a que en la ciudad no había horizonte sin ciudad. La ciudad es infinita y él no podía tocar un piano infinito. La poética viene a solucionar lo finito de las cosas, hace que el teclado del pianista se vuelva infinito. En un mundo infinito no hay espacio para la poesía ya que las metáforas y los desvíos están para expresar aquello que no tiene una palabra propia.

Terminando el oxímoron entre poesía y pornografía, la oferta exuberante y anónima de Internet le quitó la cualidad finita – por ende la poética – a la pornografía. Ya no habrá más anécdotas sobre la pornografía, ya no habrá nada aledaño a ella, ya no será vínculo entre muchachos de 12 años que se convierten en James Bond esperando para grabar cine para adultos en el canal 4. Ahora ya no es tema de discusión, es tan solo algo anónimo, individual y ajeno; la pornografía ha desaparecido de una esfera ya que no hay nada para decir de ella. Irónicamente ha desaparecido por la constante presencia.


[1]  FORD, John (1940) The Grapes of Wrath
[2] TORNATORE, Giuseppe (1998) La leggenda del pianista sull'oceano